La tripulación de la NASA completó sus primeras 24 horas en órbita. Superaron fallos en las comunicaciones y el sistema sanitario, mientras se preparan para el «gran salto» hacia la Luna.
Tras un despegue exitoso el pasado 1 de abril, la misión Artemis II cumplió su primera jornada en el espacio. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen ya experimentan los desafíos de vivir confinados en la cápsula Orion, enfrentando desde temperaturas gélidas hasta reparaciones de emergencia.
Los desafíos de las primeras 24 horas
A pesar del entrenamiento riguroso, la realidad del espacio presentó los primeros imprevistos:
Problemas térmicos: La cabina sufrió un descenso brusco de temperatura. «Hace mucho frío», reportó Christina Koch, quien debió solicitar autorización para utilizar ropa de manga larga adicional.
Fallas técnicas: La tripulación resolvió con éxito una pérdida temporal de comunicación con Houston y un desperfecto en el sistema sanitario de la nave.
Maniobras de precisión: Una vez estabilizados, los astronautas realizaron ensayos de navegación utilizando una sección del cohete para practicar maniobras de aproximación.
Rutina a bordo: Ejercicio y «vistas rosadas»
Para combatir la pérdida de masa ósea y muscular en microgravedad, el ejercicio es obligatorio. Wiseman y Glover estrenaron el dispositivo de volante de inercia, una máquina que permite realizar sentadillas y peso muerto con resistencias de hasta 181 kg.
Sin embargo, el esfuerzo físico tiene su recompensa. Al observar por las escotillas, los tripulantes describieron una vista «fenomenal»: «Puedes ver el Polo Sur iluminado y tonos rosados en la línea que divide el día de la noche», expresaron emocionados al ver la Tierra alejarse.
El próximo paso: Rumbo a la cara oculta de la Luna
En las próximas horas, la NASA evaluará el estado de la Orion para dar luz verde a la Inyección Translunar (TLI).
Esta maniobra clave consiste en un encendido de motores de casi seis minutos que le dará a la cápsula la velocidad necesaria para escapar de la órbita terrestre y poner rumbo definitivo hacia nuestro satélite natural. De confirmarse, estos cuatro astronautas se convertirán en los seres humanos que más lejos han llegado en la historia de nuestra especie.


