En medio de un escenario de inflación persistente y tasas de interés que no logran compensarla, el sistema financiero argentino enfrenta una señal de alerta menos visible, pero igual de relevante: la fuerte caída en la demanda de pesos.
Lejos de explicarse por una expansión desmedida de la emisión monetaria, distintos análisis de la city coinciden en que el problema actual radica en un fenómeno inverso: los agentes económicos buscan desprenderse de la moneda local, lo que genera un exceso de liquidez difícil de absorber sin consecuencias.
Según estimaciones privadas, el agregado monetario M2 —que incluye el efectivo en circulación y los depósitos a la vista— cayó en marzo a niveles mínimos desde la salida de la convertibilidad. En términos reales y desestacionalizados, se retrajo cerca de un 9% desde mediados de diciembre, profundizando una tendencia que refleja la pérdida de confianza en el peso como reserva de valor.
🔍 Las causas detrás del fenómeno
Los analistas identifican al menos cuatro factores que explican este comportamiento:.
Aceleración inflacionaria: el aumento sostenido de los precios eleva el costo de mantener pesos, incentivando su rápida conversión en bienes o dólares.
Tasas de interés reales negativas: los rendimientos en moneda local no logran compensar la inflación, desalentando el ahorro en pesos.
Caída del salario real y del crédito: la menor capacidad de consumo reduce la necesidad de mantener saldos líquidos.
Factores estacionales: tras el pico de demanda de dinero de fin de año, el primer trimestre suele mostrar una baja, aunque esta vez más pronunciada de lo habitual.
💸 Liquidez alta, pero con riesgos
A pesar de los esfuerzos oficiales por absorber pesos —como licitaciones del Tesoro con alto nivel de renovación de deuda—, la liquidez del sistema financiero se mantiene elevada. Parte de esto se explica por medidas recientes, como la reducción de encajes bancarios y ciertas intervenciones en el mercado, que reinyectaron fondos en el circuito.
Este escenario genera un delicado equilibrio: por un lado, evita una suba abrupta de tasas; por otro, incrementa el riesgo de presiones cambiarias o inflacionarias si esos pesos buscan refugio en el dólar u otros activos.
⚖️ El dilema del Banco Central
La caída en la demanda de dinero limita el margen de maniobra de la política económica. En particular, complica la estrategia de acumulación de reservas, ya que cualquier compra de divisas implica emisión que luego debe ser esterilizada para no alimentar la inflación.
En ese contexto, los especialistas advierten sobre un posible “trade off”: acumular reservas o sostener la estabilidad de precios, dos objetivos que pueden entrar en tensión si no se recupera la confianza en la moneda.
📌 La clave: reconstruir un ancla
Tras el abandono del esquema de ancla cambiaria y el paso a un esquema basado en metas monetarias, tanto la inflación como sus expectativas volvieron a mostrar una tendencia alcista. Para los analistas, esto evidencia la necesidad de restablecer un ancla nominal clara que permita estabilizar la demanda de pesos.
Sin ese componente, concluyen, cualquier intento de consolidar la desinflación o fortalecer el frente externo quedará condicionado por un problema de base: la falta de confianza en la moneda local.
Fuente Ámbito


