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lunes 9 marzo 2026

Las ventas minoristas pyme profundizan su retroceso: el consumo vuelve a mostrar señales de agotamiento en febrero

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El informe describe un consumo cada vez más concentrado en bienes esenciales, con reducción del ticket promedio y mayor uso de financiación. En este contexto, comerciantes advierten sobre márgenes cada vez más ajustados y un clima de cautela frente a inversiones y expectativas de crecimiento.

La actividad comercial minorista de las pequeñas y medianas empresas registró en febrero una nueva caída interanual y confirmó un patrón que comienza a consolidarse en el inicio de 2026: el debilitamiento del consumo interno. Según el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, las ventas a precios constantes retrocedieron 5,6% respecto de febrero del año pasado, mientras que el acumulado del primer bimestre exhibe una baja de 5,2%.

Aunque en la comparación mensual desestacionalizada se observó una mejora del 2,6%, el dato no alcanza para revertir el escenario de retracción que atraviesa el comercio minorista en gran parte del país.

El informe también expone un deterioro progresivo en la percepción de los comerciantes. El 52,6% de los propietarios declaró que su situación se mantuvo estable frente al año anterior, seis puntos menos que en enero, mientras que el 38,8% reportó un empeoramiento de la actividad, reflejando la creciente presión sobre el consumo cotidiano.

En este contexto, el relevamiento confirma un fenómeno que ya aparece reiteradamente en los informes sectoriales: la reorientación del gasto de los hogares hacia bienes esenciales, en detrimento de productos considerados secundarios.


Seis de siete rubros en baja

El comportamiento sectorial refuerza el diagnóstico de enfriamiento del mercado interno. De los siete rubros relevados, seis registraron caídas interanuales, lo que evidencia una contracción extendida del consumo.

El retroceso más marcado se verificó en Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una caída del 14,4% interanual. El informe atribuye esta contracción al desplazamiento del ingreso familiar hacia gastos vinculados al inicio del ciclo lectivo y a la canasta escolar, lo que restringió la compra de bienes para el hogar. A esto se suman costos operativos en alza y presión tributaria, factores que inciden en la formación de precios y reducen la demanda.

También mostró un deterioro pronunciado el rubro Perfumería, con un descenso del 10,7% interanual en las ventas. En este segmento aparece con claridad un cambio en los hábitos de consumo: mientras el comercio físico pierde dinamismo, las ventas online crecieron 16,7%, señal de una migración parcial hacia canales digitales.

El rubro Alimentos y bebidas, uno de los más sensibles para medir la capacidad de compra de los hogares, registró una baja del 8,7% interanual. Comerciantes consultados por el informe señalaron que las subas en productos básicos como carnes y lácteos redujeron el volumen de compra, con consumidores que priorizan artículos de menor precio y utilizan promociones o financiación para completar las compras.

La contracción también alcanzó al sector Textil e indumentaria, que cayó 7,4% interanual. Aunque el inicio de clases sostuvo parcialmente la actividad —especialmente con la venta de uniformes escolares—, la pérdida de poder adquisitivo limitó la rotación del stock y obligó a los comercios a sostener el nivel de operaciones mediante liquidaciones y promociones.

En el rubro Calzado y marroquinería la caída fue más moderada, con una variación de -1,1% interanual. En este caso, la demanda vinculada al equipamiento escolar compensó parte de la retracción general, aunque los comerciantes detectaron una reducción del ticket promedio y una mayor utilización de financiación.

Por su parte, Ferretería y materiales eléctricos y de la construcción mostró una baja de 0,3% interanual, en un contexto donde la demanda se concentró principalmente en reparaciones urgentes o mantenimiento básico, sin operaciones de mayor volumen.


Farmacia, el único rubro con crecimiento

La única excepción a la tendencia contractiva fue Farmacia, que registró una leve mejora de 0,3% interanual.

El informe atribuye este comportamiento al carácter esencial de los medicamentos, cuya demanda se mantiene relativamente estable incluso en contextos de caída del consumo. Sin embargo, el crecimiento del sector aparece condicionado por varios factores: retrasos en pagos de obras sociales, subas en costos de reposición y una disminución del ticket promedio, con clientes que priorizan medicamentos recetados por sobre otros productos de farmacia.

En otras palabras, el leve incremento no refleja un dinamismo del mercado sino la rigidez del consumo sanitario, que se mantiene incluso cuando otras categorías se contraen.


Menos margen para invertir

El informe también advierte sobre un clima de cautela creciente entre los comerciantes.

De acuerdo con el relevamiento, 57,6% de los empresarios considera que el contexto actual no es propicio para realizar inversiones, mientras que solo 15,5% lo percibe como una oportunidad.

Las expectativas hacia adelante muestran un escenario de prudencia:

  • 46,6% cree que su situación se mantendrá igual dentro de un año,
  • 42,9% espera una mejora,
  • 10,5% proyecta un empeoramiento.

Este cuadro refleja un sector que, aunque no anticipa un colapso generalizado, sí percibe un mercado interno debilitado y con escaso margen de expansión en el corto plazo.


Consumo selectivo y caída del ticket

Más allá de las particularidades de cada rubro, el informe permite identificar varios patrones comunes que atraviesan al comercio minorista:

  • reducción del ticket promedio de compra
  • migración hacia productos de menor precio o marcas económicas
  • mayor utilización de tarjetas de crédito, promociones y cuotas
  • traslado del gasto hacia bienes esenciales y educación

A esto se suma el impacto de costos operativos en aumento —servicios, transporte y reposición de mercadería—, que comprimen los márgenes de los comercios y limitan su capacidad para sostener precios competitivos.


Un inicio de año con señales de estancamiento

El desempeño del comercio minorista en febrero confirma que el consumo interno continúa atravesando una etapa de fragilidad.

La combinación de pérdida de poder adquisitivo, reconfiguración del gasto familiar y aumento de costos operativos configura un escenario en el que la mayoría de los rubros registra retrocesos o estancamiento.

En términos macroeconómicos, el comportamiento del comercio pyme suele funcionar como un indicador temprano del ciclo económico. En este caso, los datos del primer bimestre sugieren que la recuperación del mercado interno todavía enfrenta obstáculos estructurales, con un consumo cada vez más selectivo y concentrado en bienes indispensables. (InfoNoticias)

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