El encarecimiento sostenido refuerza el corrimiento hacia marcas más económicas, mientras especialistas advierten que todos los productos de tabaco implican graves riesgos para la salud.

Fumar será más caro en la Argentina desde el inicio de 2026. Sobre el cierre de diciembre, las dos principales tabacaleras del país —British American Tobacco (BAT) y Massalin Particulares— actualizaron sus listas de precios y concretaron el sexto aumento del año, consolidando un incremento acumulado que, en algunas marcas, supera el 70% interanual.
Las nuevas listas, vigentes desde el 6 y el 23 de diciembre respectivamente, rigen en todo el territorio nacional y marcan los valores con los que los kioscos comienzan el próximo año. El ajuste promedio se ubicó entre el 6% y el 7%, aunque con diferencias según marca y presentación.
Entre los productos más vendidos, Marlboro Red Común pasó de $3.640 en enero a $4.950 en diciembre, lo que representa una suba del 36%. En la misma línea, Philip Morris Box 20 y Lucky Strike Box 20 también cerraron 2025 con aumentos cercanos al 36%, alcanzando los $4.750. En el segmento premium, Camel Box 20 llegó a los $5.300.
Sin embargo, el impacto más fuerte se registró en las líneas económicas. Marlboro Crafted Blue Común y Lucky Strike Origen KS 20 aumentaron un 72% en el año, al pasar de $1.600 a $2.750. Este fenómeno refleja una tendencia cada vez más visible en los kioscos: el corrimiento del consumo hacia segundas marcas y presentaciones más accesibles frente a la pérdida de poder adquisitivo.
Desde el sector comercial señalan que, ante cada aumento, se profundiza la búsqueda de alternativas más baratas, aunque advierten que el volumen de ventas continúa en descenso. A lo largo de 2025, los precios de los cigarrillos se ajustaron en enero, marzo, junio, agosto, octubre y diciembre, configurando un esquema de incrementos casi bimestral.
Más allá del impacto económico, especialistas en salud recuerdan que no existen cigarrillos “menos dañinos”. El consumo de tabaco —independientemente de la marca o el precio— está asociado a enfermedades cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de cáncer. En ese sentido, remarcan que el encarecimiento del producto puede funcionar como un factor disuasorio, especialmente entre jóvenes, aunque insisten en la necesidad de reforzar políticas de prevención y acceso a tratamientos para dejar de fumar.
Con este nuevo ajuste, el 2025 cierra como otro año de fuertes aumentos para el tabaco, y todo indica que la tendencia continuará en 2026, en un contexto donde el precio, el consumo y la salud pública vuelven a quedar estrechamente ligados. (InfoNoticias)


