Una encuesta de Sedronar reveló que el 26% de los estudiantes secundarios apostó dinero durante el último año. La analista María Migliore advirtió sobre la facilidad de acceso a las plataformas, el avance del mercado ilegal y la exposición de los jóvenes a la publicidad de las casas de apuestas.
El crecimiento de las apuestas online entre adolescentes genera cada vez más preocupación en Argentina. La facilidad para acceder a plataformas desde un teléfono celular, la publicidad permanente y la utilización de cuentas de terceros exponen a los menores de edad a una problemática que puede tener consecuencias económicas, sociales y emocionales.
Uno de los datos más alarmantes fue señalado por la analista María Migliore durante una entrevista en el programa Infobae A las Nueve: uno de cada ocho adolescentes que apostó alguna vez tiene deudas vinculadas con el juego.
La preocupación se suma a los resultados de una encuesta de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), según la cual el 26% de los estudiantes de nivel secundario apostó dinero durante el último año.
Para Migliore, la dimensión del fenómeno requiere una respuesta que vaya más allá de advertirles a los jóvenes sobre los riesgos de apostar.
Las apuestas llegan cada vez a más adolescentes
De acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista, entre los estudiantes que apostaron dinero en el último año, el 20% lo hizo a través de internet.
Dentro de las modalidades de juego, más del 60% participó en juegos de casino, el 36% eligió apuestas deportivas y el 26% jugó a las cartas.
La analista también señaló que el 24% de los jóvenes de entre 12 y 17 años apostó alguna vez.
Uno de los aspectos que más preocupa es la facilidad de acceso. Aunque las plataformas habilitadas tienen prohibido aceptar usuarios menores de 18 años, los adolescentes pueden ingresar mediante perfiles de otras personas, intermediarios o sitios que funcionan sin autorización.
«Tienen un casino en el celular al alcance de la mano», advirtió Migliore al describir la exposición cotidiana de los estudiantes a estas propuestas.
Deudas, ansiedad y juego compulsivo
El impacto de las apuestas no se limita al dinero que los adolescentes pueden perder. La aparición de deudas, los episodios de ansiedad y las conductas vinculadas al juego compulsivo representan algunas de las consecuencias que generan mayor preocupación.
Según el dato presentado por Migliore, uno de cada ocho adolescentes que apostó alguna vez tiene deudas.
La especialista cuestionó que la prevención se concentre exclusivamente en la responsabilidad individual de los jóvenes y planteó la necesidad de intervenir sobre las condiciones que favorecen el acceso a las plataformas.
«La prevención no puede ser únicamente decirles a los chicos que no jueguen», sostuvo.
En ese sentido, consideró necesario revisar la publicidad, los mecanismos de captación de usuarios y la presencia de las casas de apuestas en los espacios frecuentados por adolescentes.
El mercado ilegal, otro problema para los controles
Otro de los puntos centrales de la advertencia está relacionado con el crecimiento de las plataformas de apuestas que operan sin habilitación.
Migliore estimó que alrededor del 80% del mercado funcionaría en sitios ilegales, una situación que dificulta los controles de identidad, la verificación de la edad de los usuarios y el seguimiento del dinero involucrado.
Mientras las plataformas reguladas deben implementar mecanismos de validación de identidad, incluidos controles biométricos vinculados con el Registro Nacional de las Personas (Renaper), los sitios no autorizados pueden ofrecer menos garantías y controles.
La analista también advirtió que el endurecimiento de las condiciones en las plataformas habilitadas puede provocar que algunos usuarios se trasladen hacia páginas que operan desde otros países.
Por eso, consideró que las políticas de regulación deben contemplar tanto el control de los operadores ilegales como la reducción de la exposición de los menores al juego.
La publicidad y los patrocinios, en el centro del debate
La presencia de las casas de apuestas en las transmisiones deportivas, las redes sociales, las aplicaciones y las camisetas de los clubes es otro de los aspectos cuestionados.
Los bonos de bienvenida y las promociones para realizar una primera apuesta funcionan como mecanismos de captación que, según Migliore, contribuyen a naturalizar el juego entre los más jóvenes.
La problemática también abrió una discusión legislativa a nivel nacional. La Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto que propone establecer restricciones a la publicidad, los patrocinios y las apuestas online, además de reforzar las barreras de acceso a las plataformas.
Actualmente, el juego es una competencia provincial, por lo que cada jurisdicción establece sus propias reglas para los operadores habilitados.
Una problemática que requiere respuestas
El avance de las apuestas online entre adolescentes plantea un desafío que involucra a las familias, las escuelas, los clubes deportivos, los medios de comunicación y los organismos estatales.
Los datos sobre participación juvenil, endeudamiento y exposición a plataformas digitales muestran que la prohibición formal para los menores no resulta suficiente para impedir el acceso.
En ese contexto, el debate apunta a fortalecer los mecanismos de control, limitar la publicidad dirigida a los jóvenes y desarrollar políticas de prevención que permitan abordar el problema antes de que el juego se convierta en una conducta compulsiva.


