El relevamiento del Observatorio de Psicología Social revela que el 6,5% de la población está en riesgo de padecer un trastorno mental. Además, casi el 60% sufre alteraciones del sueño y la mitad de quienes necesitan terapia no pueden pagarla.
El Observatorio de Psicología Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) presentó un alarmante informe sobre el estado de la salud mental en la población adulta de entre 18 y 65 años en el país.
El estudio refleja cómo las preocupaciones económicas, el endeudamiento y la incertidumbre sobre el futuro se consolidaron como los principales motores del malestar emocional de los ciudadanos.
Si bien el riesgo de desarrollar un trastorno mental se estabilizó en un 6,5% (mostrando un descenso paulatino tras el pico del 300% registrado durante la pandemia en 2020), los especialistas advierten que los indicadores empeoran de manera drástica al analizar dos variables determinantes: a menor edad y menor nivel socioeconómico, mayores son los niveles de ansiedad y depresión.
Los datos más preocupantes del informe
La investigación dejó al descubierto una serie de problemáticas cotidianas que afectan los pilares de la salud física y mental:
Epidemia de insomnio: El 58,69% de los encuestados manifestó sufrir alteraciones del sueño frecuentes u ocasionales. El grupo que reporta dormir poco de manera crónica escaló del 10,53% en 2020 al 38,20% en la actualidad. Apenas el 22,29% logra descansar bien.
Crisis personales bajo el ala económica: El 35,85% afirmó estar atravesando una crisis personal o vital. Al indagar en los motivos, el 55,91% apuntó directamente a problemas económicos, tales como bajos ingresos o el peso de las deudas, seguidos por conflictos familiares (36,37%).
La barrera del bolsillo para atenderse: El 29,15% de los participantes se encuentra bajo tratamiento psicológico (el 54% presencial y el 45% online). Sin embargo, el dato crítico es que la mitad de las personas que no hacen terapia aseguran que necesitan asistencia profesional, pero el 43,44% no puede acceder a ella por falta de recursos económicos.
Fuente: Página 12


