Día Mundial de la Dermatitis Atópica: picazón crónica, impacto emocional y las barreras económicas para acceder al tratamiento

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Una encuesta reveló que casi la mitad de los pacientes postergó consultas médicas o tuvo dificultades para comprar medicamentos en los últimos seis meses. Especialistas advierten que la picazón persistente duplica el riesgo de ansiedad y triplica el de depresión.

En el marco del Día Mundial de la Dermatitis Atópica (DA), médicos especialistas y organizaciones de pacientes encendieron las alarmas sobre el impacto integral de esta enfermedad inflamatoria y crónica de la piel. Caracterizada por una picazón permanente y la aparición de eccemas en el rostro, cuero cabelludo, manos y extremidades, la afección suele manifestarse en la primera infancia —donde alcanza a cerca del 10% de la población infantil y adolescente— y persiste en la adultez en tres de cada diez casos.

De acuerdo con la presidenta de la Sociedad Argentina de Psoriasis (SOARPSO), la Dra. Carolina Ledesma, la enfermedad altera todo el entorno familiar, laboral y social del paciente. Al tratarse de una patología de origen multifactorial en la que interactúan factores genéticos, ambientales y del sistema inmune, los expertos remarcan que la piel atraviesa etapas de brotes y remisiones constantes, requiriendo un seguimiento continuo a lo largo del tiempo.

La picazón y su impacto en la salud mental

Uno de los síntomas más debilitantes de la dermatitis atópica es el prurito intenso e incontrolable. Cuando esta molestia se manifiesta de manera crónica en ámbitos cotidianos como el colegio, el trabajo, el transporte público o la hora de dormir, las personas afectadas tienen el triple de probabilidades de desarrollar cuadros depresivos y el doble de experimentar estados de ansiedad.

En ese sentido, la presidenta de la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO), Silvia Fernández Barrio, remarcó que el picor priva del descanso nocturno y deteriora de forma severa la autoestima. A su vez, la Dra. Silvana Monsell, titular de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), destacó que al asociarse frecuentemente con asma, rinitis o alergias alimentarias, la enfermedad exige un abordaje interdisciplinario entre alergistas y dermatólogos para definir estrategias personalizadas que logren la remisión de los síntomas.

Barreras económicas para el acceso a la medicación

Pese al avance en la ciencia médica con la llegada de medicamentos biológicos e inhibidores por vía oral que permiten controlar la inflamación y mejorar sensiblemente la calidad de vida, un relevamiento reciente de AEPSO expuso graves trabas económicas para sostener la atención de salud:

Suspensión de consultas: El 48,5% de los encuestados afirmó haber postergado o cancelado turnos médicos por motivos económicos en los últimos seis meses.

Falta de acceso a remedios: El 44,8% manifestó dificultades para conseguir la medicación indicada, mientras que el 37,3% debió reducir o dejar de comprar sus tratamientos.

Impacto en la vida diaria: El 63,4% registró alteraciones en el sueño, un 61,2% reportó un aumento del estrés ligado a los costos de salud y el 56,7% consideró afectada su calidad de vida general.

Ante este panorama, la Dra. Cecilia Civale, presidenta de la Asociación Argentina de Dermatología (AAD), insistió en la importancia de educar al paciente sobre el cuidado de la barrera cutánea e identificar desencadenantes para no abandonar el tratamiento. Por su parte, AEPSO anunció la realización del 6° Congreso Argentino para Pacientes («Atopika»), que se desarrollará de manera virtual el próximo miércoles 16 de septiembre a partir de las 19:00, con el objetivo de brindar herramientas de control y novedades terapéuticas a toda la comunidad.

Fuente: Agencia Noticias Argentinas

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