La hepatitis C es una infección viral que afecta al hígado y puede evolucionar hacia cuadros crónicos. No existe una vacuna contra el virus, pero el diagnóstico temprano y las medidas de prevención permiten reducir el riesgo de complicaciones.
Cada 1 de octubre se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis C, una fecha destinada a visibilizar una infección viral que continúa representando un desafío para la salud pública debido a que, en muchos casos, puede avanzar durante años sin presentar síntomas evidentes.
En Argentina, de acuerdo con los registros epidemiológicos nacionales correspondientes a 2025, se notifican entre 700 y 800 casos por año. A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de 50 millones de personas viven con una infección crónica por el virus de la hepatitis C y que se producen aproximadamente 1,8 millones de nuevas infecciones anuales.
La enfermedad es provocada por el virus de la hepatitis C (VHC) y afecta principalmente al hígado. Cuando la infección se mantiene durante períodos prolongados sin tratamiento, puede provocar daños severos, entre ellos cirrosis y cáncer hepático.
Cómo se transmite la hepatitis C
A diferencia de otras infecciones, la hepatitis C se transmite principalmente mediante el contacto con sangre infectada.
Entre las situaciones que pueden implicar un riesgo se encuentran el uso compartido de elementos para consumir drogas inyectables o inhaladas, procedimientos médicos realizados sin las condiciones adecuadas de seguridad y prácticas como tatuajes o piercings cuando se utilizan materiales que no fueron correctamente esterilizados.
Por este motivo, el control de los procedimientos sanitarios, el uso de material descartable y la correcta esterilización de los instrumentos constituyen medidas fundamentales para evitar nuevas infecciones.
Una infección que puede no presentar síntomas
Uno de los principales desafíos de la hepatitis C es que una persona puede estar infectada sin saberlo. Cuando aparecen manifestaciones clínicas, el período entre la infección y los primeros síntomas puede extenderse entre dos semanas y seis meses.
Entre los signos que pueden presentarse se encuentran:
Cansancio intenso.
Pérdida del apetito.
Fiebre.
Náuseas y vómitos.
Dolor abdominal.
Dolor en las articulaciones.
Orina oscura y heces claras.
Coloración amarillenta de la piel y los ojos, conocida como ictericia.
La infección puede presentarse inicialmente como un cuadro agudo y, en algunos casos, evolucionar hacia una forma crónica que genere un deterioro progresivo del hígado.
No existe vacuna, pero sí formas de prevención
Actualmente no hay una vacuna disponible contra la hepatitis C, por lo que las estrategias de prevención ocupan un lugar central.
La médica Elena Zevallos, directora médica Nacional de OSPEDYC, recomendó prestar especial atención a los elementos utilizados durante procedimientos que puedan implicar contacto con sangre.
Entre las medidas señaladas se encuentra exigir material descartable o correctamente esterilizado al realizarse tatuajes, piercings o procedimientos médicos. También se aconseja evitar compartir elementos personales de higiene, como máquinas de afeitar, que puedan entrar en contacto con sangre.
La vacunación contra las hepatitis A y B, aunque no protege específicamente contra el virus C, constituye otra herramienta para prevenir infecciones que también pueden afectar al hígado.
La importancia del diagnóstico
La detección temprana es una de las principales herramientas para identificar la infección antes de que produzca daños importantes.
El Ministerio de Salud recomienda que las personas mayores de 18 años se realicen al menos una vez un análisis para detectar hepatitis C, incluso cuando no tengan síntomas.
El control adquiere especial importancia en personas que hayan recibido transfusiones de sangre, hemoderivados o cirugías antes de 1992, quienes realizan tratamientos de hemodiálisis y aquellas que hayan estado expuestas a procedimientos invasivos o tatuajes realizados con material que no cumpliera las condiciones adecuadas de esterilización.
También se recomienda la evaluación en personas que hayan compartido elementos utilizados para el consumo de drogas inyectables o inhaladas.
La fecha busca recordar que la hepatitis C puede permanecer silenciosa durante largos períodos. Conocer las vías de transmisión, adoptar medidas de prevención y realizar los controles recomendados permite detectar la infección de manera temprana y reducir el riesgo de que evolucione hacia enfermedades hepáticas graves.
Fuente: Perfil, Ministerio de Salud y OSPEDYC.


