A medida que se acerca el cierre del año, la acumulación de tareas, la presión por cumplir objetivos y las responsabilidades personales pueden profundizar el desgaste laboral. Especialistas advierten sobre la importancia de reconocer las señales de agotamiento, reorganizar prioridades y encontrar espacios de descanso.
Faltan apenas dos meses para terminar el año y, para muchos trabajadores, la energía comienza a escasear. La necesidad de cerrar proyectos, cumplir objetivos y planificar los desafíos del próximo período se combina con el cansancio acumulado de varios meses de actividad.
La situación se refleja en jornadas que parecen no terminar cuando se abandona la oficina: correos pendientes, mensajes laborales fuera de horario y tareas que se trasladan al tiempo destinado al descanso o a la vida personal.
A medida que se acerca diciembre, la exigencia suele intensificarse. Sin embargo, no todas las personas llegan al último tramo del año con la misma capacidad para sostener el ritmo de trabajo. A las responsabilidades laborales se suman los compromisos familiares y personales, en un período en el que muchas veces también escasean las oportunidades para hacer una pausa.
Un informe de la Universidad Siglo 21, titulado Felicidad y bienestar psicosocial en Argentina, aportó datos sobre esta problemática. El estudio, publicado en mayo de 2026, registró un incremento de los niveles de burnout durante el primer semestre del año. Además, el 23,8% de las personas encuestadas presentó síntomas asociados al estrés crónico laboral o agotamiento profesional, según los resultados difundidos por el observatorio Insight 21.
Aunque estos datos no permiten afirmar que el desgaste aumente específicamente durante los últimos meses del año, sí muestran la dimensión que alcanza el problema en el ámbito laboral.
El desafío de llegar al cierre del año
“Quedan tres meses, pero no la misma batería”, sostiene Angie Mastrángelo, coach ejecutiva y organizacional, magíster en Psicología Organizacional y cofundadora de Mastrángelo Molina.
Según explica la especialista, octubre encuentra a los trabajadores después de nueve meses de actividad, atravesados por decisiones, cambios, nuevos desafíos y situaciones que muchas veces todavía permanecen sin resolver.
A ese escenario se suman las obligaciones personales y familiares, además de la falta de períodos prolongados de descanso para quienes no pudieron tomarse vacaciones durante el año.
“Llegamos al último trimestre con una energía diferente de la que teníamos en enero, pero muchas veces con una exigencia igual o incluso mayor”, advierte Mastrángelo.
En ese sentido, la especialista señala que existe una diferencia entre los tiempos de las organizaciones y los de las personas. Mientras las empresas necesitan cumplir objetivos comerciales, contables y operativos, los trabajadores también deben atender sus responsabilidades familiares, escolares y sus propias necesidades de descanso.
El desafío consiste en sostener la actividad y alcanzar las metas previstas sin perder de vista el bienestar de quienes forman parte de los equipos.
Cuáles son las señales de agotamiento laboral
El cansancio después de una jornada intensa no necesariamente representa un problema de salud. La preocupación aparece cuando el descanso habitual deja de ser suficiente para recuperar energía y el agotamiento comienza a afectar las actividades cotidianas.
Entre las señales que conviene prestar atención se encuentran:
- Levantarse por la mañana sin sentirse descansado.
- Tener dificultades para concentrarse y mantener la atención.
- Experimentar mayor irritabilidad o cambios en el estado de ánimo.
- Necesitar un esfuerzo cada vez mayor para completar tareas habituales.
- Sentir que las preocupaciones laborales continúan incluso después de terminar la jornada.
Cuando estas manifestaciones se mantienen en el tiempo, es importante no naturalizarlas ni atribuirlas simplemente al ritmo propio del cierre del año.
Reconocer las señales de agotamiento, revisar las prioridades y establecer límites entre el trabajo y la vida personal son algunos de los pasos que pueden ayudar a transitar los últimos meses del calendario laboral.
El objetivo no debería ser llegar a diciembre a cualquier costo, sino encontrar un equilibrio que permita cumplir con las responsabilidades sin comprometer el bienestar físico y emocional.
Fuente TN


