El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, movió sus fichas en el tablero político y envió tres proyectos de ley de alto impacto a la Legislatura bonaerense. La jugada oficial se concretó a solo horas de que la Cámara de Senadores vuelva a sesionar tras una parálisis legislativa de varios meses provocada por las disputas internas dentro del propio oficialismo.
Las iniciativas giradas por el Ejecutivo contemplan la creación de dos empresas estatales destinadas al ámbito de la salud pública y un marco regulatorio para el trabajo de los repartidores de plataformas digitales. La decisión del mandatario provincial busca reinstalar la agenda propia de gestión de cara al tramo final de su mandato.
Los dos proyectos en materia sanitaria, impulsados por el ministro Nicolás Kreplak, apuntan a ampliar la capacidad del Estado para la producción de medicamentos y a crear una empresa provincial de emergencias médicas. Ambas propuestas habían perdido estado parlamentario debido a la falta de acuerdos entre los bloques de extracción cristinista, massista y kicillofista.
Por su parte, el tercer proyecto laboral, popularmente conocido como la «Ley Rappi», cuenta con el fuerte respaldo del ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa. El texto normativo tiene como objetivo central regular de forma estricta las condiciones laborales y de contratación de quienes prestan servicios en las firmas de entrega a domicilio.
A pesar del gesto político de Kicillof, la Cámara Alta bonaerense —presidida por la vicegobernadora Verónica Magario— retoma la actividad en un clima de extrema desconfianza. Los distintos sectores internos no lograron saldar la pulseada por el reparto de cargos clave, como la vicepresidencia segunda que el massismo reclama para Malena Galmarini.
De esta manera, los tres proyectos de ley tomarán estado parlamentario formal durante la jornada de este miércoles, ingresando a las comisiones técnicas correspondientes. Aunque las propuestas no serán debatidas de forma inmediata en el recinto, su ingreso reaviva las tensiones de fondo entre el kicillofismo y La Cámpora por el control de la agenda legislativa.
Fuente: Agencia DIB


