“Dios está del lado de los humildes y no de los soberbios”, afirmó el Sumo Pontífice en un hogar de ancianos. El mensaje llega luego de que el presidente de EE.UU. lo calificara de «débil» y borrara una polémica imagen donde se lo representaba como un salvador mesiánico.
En su segundo día de visita oficial al país africano, el Papa León XIV utilizó un escenario de austeridad para responder a la pirotecnia verbal proveniente de Washington. Durante una visita a un centro de ancianos en Annaba (la antigua Hipona de San Agustín), el Pontífice lanzó una frase que resuena como una definición política: «El corazón de Dios no está con los malvados ni con los soberbios; está con los pequeños».
El ataque de Trump: «Pésimo en política exterior»
La tensión escaló el domingo por la noche, cuando Donald Trump utilizó su red social Truth Social para arremeter contra el Papa. Los puntos principales del ataque fueron:
- Seguridad: Trump lo calificó de «débil» y «pésimo en política exterior».
- Conflicto nuclear: «No quiero un Papa que piense que está bien que Irán tenga un arma nuclear», disparó el mandatario, vinculando la postura de paz del Vaticano con una supuesta permisividad ante Teherán.
- El factor Irán: Ante los ataques, el presidente iraní, Massoud Pezeshkian, salió a brindar su respaldo total al Papa, profundizando la grieta con los Estados Unidos.
Polémica por la imagen «mesiánica»
En un giro surrealista del conflicto, Trump debió eliminar una publicación que generó fuertes críticas en sectores religiosos. La imagen lo mostraba con una túnica, imponiendo las manos sobre un enfermo en una estética similar a las representaciones de Jesucristo, rodeado de una luz mística y símbolos patrios estadounidenses.
La respuesta del Vaticano
León XIV, quien pertenece a la orden inspirada en San Agustín, no retrocedió en su defensa de la paz en Medio Oriente:
- Firmeza ante la amenaza: El Papa reiteró que la amenaza de Trump de «aniquilar la civilización iraní» es verdaderamente inaceptable.
- Llamado a la paz: Animó a los líderes políticos y a la ciudadanía a trabajar por el cese de las hostilidades, asegurando que «no teme» a la administración estadounidense.
La jornada del Papa culminará con una misa en la basílica de San Agustín, mientras la comunidad internacional observa con preocupación cómo el conflicto en el estrecho de Ormuz ha terminado por fracturar la relación entre el líder espiritual de la Iglesia Católica y el hombre más poderoso de Occidente.


