La magnitud de la tragedia en el Caribe comienza a dimensionarse con el correr de las horas. El último reporte oficial de las autoridades sanitarias y de los organismos internacionales confirmó que la cifra de víctimas fatales ascendió a 235 y que ya se contabilizan más de 4.300 heridos como consecuencia del devastador doble terremoto que sacudió el territorio de Venezuela el pasado miércoles.
Los sismos principales registraron magnitudes extremas de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, desatando de forma posterior un enjambre sísmico compuesto por al menos 138 réplicas de diversa intensidad. El estado costero de La Guaira fue declarado formalmente como “zona de desastre” debido al colapso generalizado de viviendas, edificios públicos e infraestructura vial.
La incertidumbre y la desesperación de las familias radican en el número real de personas atrapadas. Mientras que los registros provisorios del Gobierno venezolano reportan únicamente 157 denuncias formales por desaparición, las plataformas de relevamiento vecinal y las organizaciones de la sociedad civil elevan esa cifra de forma alarmante por encima de los 38.000 casos en todo el país.
El operativo de contingencia sumó un fuerte respaldo geopolítico de carácter urgente. Un general del Comando Sur de los Estados Unidos arribó de forma directa a la ciudad de Caracas con el objetivo de coordinar los puentes logísticos y el envío de recursos de asistencia norteamericanos, al tiempo que aterrizaron los primeros aviones con insumos médicos procedentes de México y El Salvador.
En paralelo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó que ya se encuentra operativa una brigada de asistencia civil integrada por un millar de especialistas en catástrofes. Un total de 16 naciones enviaron de forma solidaria equipos urbanos de búsqueda avanzada y rescatistas, destacándose las delegaciones de Chile, Colombia, Ecuador, España, Suiza, Francia y Alemania, entre otros.
Desde la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU advirtieron que el impacto social del siniestro es masivo y proyectan que el número de ciudadanos afectados de forma directa o indirecta asciende a 6,76 millones de personas. El preocupante indicador global incluye a un piso de dos millones de damnificados ubicados exclusivamente dentro del radio de la capital venezolana.
Las prioridades de los brigadistas en el terreno se concentran a contrarreloj en la remoción de escombros y la localización de sobrevivientes mediante perros de rescate y equipos sonoros. Las autoridades locales, bajo la supervisión de la presidenta Delcy Rodríguez, admiten que el restablecimiento de los servicios esenciales de agua potable y energía eléctrica demorará varias semanas por el daño estructural.
Fuente: TN


