A menos de un año de las elecciones presidenciales, referentes del sector privado advierten que la economía argentina podría atravesar otro período de volatilidad financiera. Si bien consideran que el Gobierno cuenta con más herramientas para enfrentar eventuales turbulencias que en 2025, señalan que la recuperación de la actividad económica y del consumo será determinante para mejorar las perspectivas.
Con el cierre de 2026 cada vez más cerca, empresarios y economistas comenzaron a evaluar el escenario del próximo año. La cercanía de las elecciones presidenciales aparece como uno de los principales factores de incertidumbre y podría condicionar las decisiones de inversión, producción y contratación de personal.
Durante un encuentro organizado por la consultora Abeceb, representantes del sector privado coincidieron en que el escenario electoral probablemente genere movimientos en los mercados y una mayor búsqueda de cobertura financiera. Sin embargo, destacaron que el Gobierno llega a esta etapa con mejores herramientas para afrontar posibles dificultades.
«Se descuenta que va a haber volatilidad el año que viene, todos se van a querer proteger, pero el Gobierno tiene más herramientas que la elección pasada», señaló un empresario industrial.
Menos expectativas de crecimiento y preocupación por el consumo
Uno de los principales interrogantes pasa por la evolución de la actividad económica. Entre los empresarios no predominan las expectativas de un crecimiento significativo durante 2027 y persiste la preocupación por la falta de demanda, especialmente en el sector industrial.
Mariana Camino, de Abeceb, explicó que las proyecciones de crecimiento para 2026 fueron corregidas a la baja. Actualmente, la estimación de expansión del Producto Bruto Interno (PBI) se ubica en torno al 1,2%, muy por debajo del 4% que se esperaba a comienzos del año.
Aunque algunos indicadores muestran señales de recuperación, como el crecimiento del crédito y la disminución de la morosidad, la mejora todavía no alcanza a todos los sectores de la economía.
En ese contexto, Camino consideró que las últimas medidas anunciadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, podrían tener un impacto limitado sobre la actividad interna. Según su análisis, la recuperación del salario real, una nueva desaceleración de la inflación y el fortalecimiento del consumo serán factores mucho más importantes para impulsar la economía.
La incertidumbre electoral podría frenar las inversiones
Otro de los puntos que genera preocupación es la posibilidad de que las empresas posterguen proyectos de inversión ante las dudas sobre la continuidad del programa económico después de las elecciones presidenciales.
La Fundación Mediterránea advirtió que la incertidumbre política puede llevar al sector privado a adoptar estrategias más conservadoras, demorando decisiones vinculadas con la producción, el empleo y los salarios.
El análisis de la entidad plantea que cuanto mayores sean las dudas sobre la continuidad del rumbo económico, más difícil será acelerar la reactivación productiva.
También señaló que el estancamiento de algunos sectores está relacionado con las dificultades para acceder al crédito y el endurecimiento de las condiciones monetarias.
La falta de demanda, el principal problema de las empresas
Más allá de la estabilidad macroeconómica, los empresarios coinciden en que el principal desafío sigue siendo recuperar el mercado interno.
Desde el sector industrial reconocen que algunas actividades comenzaron a mostrar mejoras, pero advierten que todavía existen rubros que no logran recuperar sus niveles de producción.
«La macro está bien, pero hay sectores que todavía no se acomodan. Las medidas de Caputo sirven, pero no cambian la tendencia», sostuvo un representante empresarial.
Por su parte, la Fundación Mediterránea consideró que la acumulación de dólares para afrontar eventuales tensiones cambiarias debería funcionar como una herramienta de respaldo y no como el eje central de la estrategia económica.
De esta manera, el sector privado comienza a transitar el camino hacia 2027 con expectativas moderadas. La estabilidad financiera aparece como una condición necesaria, pero la recuperación del consumo, los salarios y la producción serán claves para determinar si el próximo año logra convertirse en una etapa de crecimiento o vuelve a estar marcado por la incertidumbre.
Fuente TN


