Nuevos créditos hipotecarios: qué riesgos advierten y cómo se comparan con los créditos UVA

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El anuncio del Gobierno nacional sobre nuevas líneas hipotecarias reabrió el debate sobre el acceso a la vivienda y el riesgo de sobreendeudamiento. Desde Hipotecados UVA cuestionaron los mecanismos de actualización, mientras que desde el sector inmobiliario defendieron la herramienta aunque recomendaron que la cuota no supere el 25% de los ingresos familiares.

El anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre nuevas líneas de créditos hipotecarios volvió a poner en el centro del debate una cuestión que continúa generando preocupación entre quienes accedieron a préstamos ajustados por Unidad de Valor Adquisitivo (UVA): cómo evitar que una cuota inicialmente accesible se transforme, con el paso de los años, en una deuda difícil de afrontar.

La discusión tomó fuerza a partir de las nuevas líneas anunciadas por el Gobierno nacional, destinadas a facilitar el acceso a la vivienda. Sin embargo, especialistas y representantes de distintos sectores plantearon posiciones diferentes sobre las condiciones que deberían tener estos préstamos para evitar situaciones de sobreendeudamiento.

La advertencia de los hipotecados UVA

Leonardo Miranda, referente de Hipotecados UVA, cuestionó el esquema de actualización de este tipo de préstamos y advirtió que el principal riesgo aparece cuando la evolución de la cuota se despega de los ingresos de las familias.

Según explicó, una de las dificultades consiste en que el crédito puede comenzar con una cuota que parece accesible, pero aumentar posteriormente en un contexto en el que los salarios no necesariamente evolucionan al mismo ritmo.

Miranda también cuestionó el argumento de que existe un bajo nivel de morosidad entre los titulares de créditos UVA. Según su experiencia, algunas familias continúan pagando la cuota hipotecaria pero deben recurrir simultáneamente a otras formas de financiamiento para llegar a fin de mes.

En ese sentido, mencionó el uso de tarjetas de crédito, préstamos personales y dinero prestado por familiares o amigos como mecanismos utilizados por algunos deudores para sostener el pago de la hipoteca.

El referente relató además su propia experiencia con un crédito solicitado en 2018 y sostuvo que la deuda se incrementó de manera significativa con el paso de los años.

Desde el sector inmobiliario defienden los créditos

Una mirada diferente planteó Román Paikin, vicepresidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad de Buenos Aires.

El dirigente consideró que la experiencia de algunos hipotecados UVA no puede trasladarse automáticamente al conjunto de quienes tomaron este tipo de préstamos y señaló que el resultado depende, entre otros factores, del momento en que se adquirió el crédito y del valor de la propiedad.

Paikin reconoció que asumir un crédito hipotecario de largo plazo implica riesgos, particularmente en una economía caracterizada por períodos de inflación y variaciones del tipo de cambio.

Sin embargo, sostuvo que el acceso a un préstamo a 10, 15 o más años necesariamente implica atravesar diferentes escenarios económicos.

Qué recomiendan antes de asumir una deuda hipotecaria

Uno de los principales puntos planteados por el representante inmobiliario es la relación entre la cuota y los ingresos del grupo familiar.

Paikin recomendó que la cuota del crédito no supere el 25% de los ingresos familiares, además de contar con una fuente laboral estable que permita sostener el compromiso durante el período de financiamiento.

El objetivo es evitar que el pago de la vivienda absorba una parte excesiva de los ingresos y obligue a la familia a recurrir a otras deudas para afrontar los gastos cotidianos.

¿Son los nuevos créditos iguales a los UVA?

La discusión sobre los nuevos préstamos también requiere diferenciar los mecanismos de actualización de cada línea crediticia.

Los créditos UVA ajustan el capital mediante una unidad cuyo valor evoluciona con la inflación, por lo que tanto el saldo de deuda como las cuotas pueden aumentar con el tiempo.

Por eso, antes de comparar las nuevas líneas con los préstamos UVA, resulta fundamental conocer qué sistema de actualización tendrán, cuál será la tasa de interés, cómo se calculará la cuota, qué porcentaje de los ingresos podrá comprometerse y qué mecanismos de protección existirán ante cambios en la capacidad de pago.

Para las familias que evalúan acceder a una vivienda mediante financiamiento, conocer esas condiciones será clave antes de asumir una deuda que puede extenderse durante décadas.

Una herramienta que no resuelve por sí sola el acceso a la vivienda

Paikin también advirtió que la puesta en marcha de nuevas líneas de crédito no alcanza por sí sola para resolver el problema habitacional.

El acceso a una vivienda mediante financiamiento depende no solo de la existencia de créditos, sino también de los ingresos familiares, el precio de las propiedades, las tasas de interés, la estabilidad laboral y la evolución de la economía.

En ese contexto, el desafío será determinar si las nuevas herramientas permiten ampliar efectivamente el acceso a la vivienda sin repetir los problemas de sobreendeudamiento que atravesaron algunos de los beneficiarios de los créditos UVA.

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