De una promesa durante la pandemia a una multitud: Romina Peralta vuelve a Luján con 300 peregrinos

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“Cuando zafé del Covid le prometí a la virgencita de Luján que iría caminando y así empezó todo”. Aquella promesa de Romina Peralta dio origen a una convocatoria que creció año tras año. Este viernes partieron seis micros con 300 peregrinos de Olavarría para participar de la cuarta edición consecutiva de la caminata.

Lo que comenzó como una promesa personal terminó convirtiéndose en una tradición para cientos de olavarrienses. Romina Peralta decidió, durante la pandemia, que si lograba superar el Covid caminaría hasta la Basílica de Luján. Cuatro años después, aquella promesa se transformó en una convocatoria que no deja de crecer.

Este viernes, seis micros partieron desde Olavarría con alrededor de 300 caminantes, integrantes de la denominada embajada “Peregrinos de Olavarría”. En esta oportunidad, además, el grupo lleva una gran bandera identificatoria especialmente preparada para acompañar la travesía.

Una promesa que se convirtió en tradición

Romina, reconocida coordinadora de viajes, cuenta con una década de experiencia en el rubro turístico. Desde hace cuatro años organiza la peregrinación a Luján junto con Silvina Gamondi, profesora de Educación Física.

“Con ella justamente hice aquella primera caminata mía. Me acompañó para completar los 20 kilómetros en octubre de 2022, que fue para cuando había prometido ir a la Virgen”, recordó.

Aquella primera experiencia fue el punto de partida. Con cada edición se fueron sumando más personas y este año la delegación alcanzó los 300 peregrinos.

Los caminantes recorren los aproximadamente 40 kilómetros que separan Moreno de la Basílica de Luján, en una jornada que combina esfuerzo físico, emoción, encuentros y motivos personales.

“Es increíble y gratificante ver cómo se van sumando más peregrinos al grupo y ni hablar de la emoción que una siente en la caminata misma, especialmente cuando llegamos al puente y sabemos que ya estamos ahí nomás. Son instantes verdaderamente únicos”, contó Romina.

Una caminata con historias personales

Para Romina, una de las características más especiales de la peregrinación es la diversidad de quienes participan.

“Ir es cruzarse con gente de todas las edades, con mamás embarazadas, con bebés en changuitos, con papás con criaturas a upa. Es maravillosa la movida, muy emocionante, conocés a un montón de gente”, relató.

Cada peregrino tiene su propio motivo para emprender el camino.

“Todos vamos por algo, para pedir, para agradecer, por algún familiar, por un amigo, por nosotros mismos. Vamos emocionados, vamos cantando, vamos compartiendo un mate. Es hermoso”, expresó.

Ni el clima detiene la peregrinación

Para este sábado se anuncia un escenario de inestabilidad y lluvias, pero la organización ya tiene una decisión tomada: la caminata se realizará de todos modos.

“Si llueve se va igual. Llevamos ropa para cambiarnos que queda en el micro, se camina igual, se llega igual. Se hace más divertido para algunos también”, explicó Romina.

La coordinadora recordó que la edición anterior estuvo marcada por temperaturas muy elevadas y que, pese a las condiciones, la experiencia fue igualmente disfrutada por los peregrinos.

“Esto va más allá del clima y va más allá de todo”, resumió.

Así, aquella promesa que nació en medio de la pandemia vuelve a transformarse, cuatro años después, en una multitudinaria caminata que reúne a 300 olavarrienses unidos por distintas historias, pedidos y agradecimientos, pero con un mismo destino: la Basílica de Luján.

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