En un nuevo e impregnado aniversario del ataque terrorista, la comunidad judía volvió a alzar la voz para exigir el fin de la impunidad. El presidente de la AMIA, Osvaldo Armoza, encabezó este viernes el acto central por el 32° aniversario del atentado contra la mutual en la clásica sede de Pasteur 633. Frente al presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el dirigente pronunció un durísimo discurso contra el estancamiento judicial y la falta de respuestas institucionales.
A las 9:53 de la mañana, el sonar de la tradicional sirena paralizó el centro porteño para recordar el instante exacto de la explosión del 18 de julio de 1994, dando paso a una de las alocuciones más firmes de los últimos años en materia de geopolítica, seguridad fronteriza y reformas legales.

Un duro golpe a los tribunales: «La causa está cajoneada»
Armoza apuntó de manera directa contra los magistrados y los fiscales encargados de llevar adelante la investigación, denunciando una parálisis alarmante en el expediente:
«En este último año no se ha producido ninguna novedad relevante en la causa AMIA. Reitero: en este último año no se ha producido ninguna novedad relevante. Es como si estuviese detenida, adormecida o cajoneada. Es una injusticia que nos quema por dentro».
Ante este escenario, los principales reclamos y señalamientos del titular de la mutual fueron:
Juicio en ausencia urgente: Exigió a la Cámara Federal de Casación Penal resolver «de manera urgente y definitiva» la validez constitucional del juicio en ausencia para poder juzgar a los sospechosos ideológicos.
Críticas a Rafecas y vacantes: Cuestionó la «lentitud» del juez federal Daniel Rafecas para acelerar los pasos previos al juicio oral y recordó que el Juzgado Federal N° 6 lleva seis años sin un magistrado titular.
La conexión local bajo la lupa: Le pidió a la Corte Suprema de Justicia que revoque la absolución de Carlos Telleldín por considerar que hay «pruebas contundentes» que lo vinculan al armado del coche-bomba. Además, solicitó revisar «toneladas de papeles» aún pendientes de la antigua SIDE.


