La cerveza busca reinventarse en la Argentina para recuperar consumidores: cuáles son las nuevas apuestas de la industria

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La caída del consumo, los cambios en los hábitos de los jóvenes y la competencia de bebidas como el fernet obligan a las principales cerveceras a modificar sus estrategias. Las variedades frutales, las opciones de baja graduación alcohólica y las cervezas sin alcohol ganan protagonismo en un mercado en transformación.

La industria cervecera argentina atraviesa un proceso de transformación para adaptarse a un escenario marcado por las dificultades económicas y los cambios culturales en los hábitos de consumo. Aunque la cerveza continúa siendo la bebida alcohólica más consumida del país, las principales compañías del sector buscan nuevas alternativas para atraer clientes y recuperar terreno frente a otras categorías.

La combinación de un consumo debilitado, el avance del fernet y los aperitivos, y una mayor preocupación por el bienestar físico llevó a las empresas a revisar sus estrategias comerciales. En ese contexto, Cervecería y Maltería Quilmes y CCU Argentina apuestan por ampliar su oferta con productos de distintos sabores, menor graduación alcohólica y opciones sin alcohol.

El objetivo ya no pasa solamente por ganar participación de mercado, sino también por generar nuevas ocasiones de consumo y llegar a públicos que tradicionalmente no elegían cerveza.

1. Una competencia que va más allá de las marcas tradicionales

Durante años, las grandes cerveceras concentraron sus esfuerzos en ampliar la distribución, fortalecer sus marcas y lanzar nuevas variedades dentro de los estilos clásicos. Sin embargo, el escenario actual exige una estrategia más amplia, que contemple los cambios en las preferencias de los consumidores.

Eugenio “Cucú” Raffo, vicepresidente de Marketing de Cervecería y Maltería Quilmes, explicó que la compañía busca acercar la cerveza a más personas mediante propuestas adaptadas a diferentes gustos y momentos.

Una mirada similar sostiene Nicolás Rubino, gerente del negocio de bebidas alcohólicas de CCU Argentina, quien señaló que el desafío consiste en ampliar la oferta para responder a distintas necesidades, desde una cerveza para compartir con amigos hasta una alternativa sin alcohol para un almuerzo de trabajo.

La estrategia apunta a diversificar las ocasiones de consumo y competir en un mercado donde las fronteras entre las distintas categorías de bebidas son cada vez menos definidas.

2. Cervezas frutales y dulces para atraer nuevos públicos

Una de las principales tendencias es el desarrollo de cervezas con perfiles más suaves, cítricos, frutales y dulces. Estas variedades buscan ampliar el público de la categoría y ofrecer alternativas a quienes no se identifican con el sabor tradicional de la cerveza.

En los últimos meses, Quilmes incorporó Brahma FT, una propuesta con notas de limón y pomelo y una graduación alcohólica del 2,5%. También introdujo en el mercado argentino Flying Fish, una marca originaria de Sudáfrica que incorpora jugo de limón en su receta.

CCU, por su parte, impulsa productos como Schneider Remix, en sus versiones limón y pomelo; Warsteiner Natur Radler Lemon; y Stones, una marca con sabores frutales como limón y maracuyá.

Estas innovaciones reflejan una apuesta por diversificar el portafolio y ofrecer productos que se adapten a consumidores que priorizan sabores refrescantes o bebidas con menor graduación alcohólica.

3. Las cervezas sin alcohol ganan protagonismo

El segmento de las cervezas sin alcohol se convirtió en uno de los principales focos de inversión de la industria. Lo que durante años estuvo asociado a situaciones puntuales comienza a posicionarse como una alternativa para quienes buscan moderar el consumo de alcohol sin abandonar la categoría.

En la Argentina, las cervezas sin alcohol representan alrededor del 2% del mercado, según los datos citados por La Nación. En otros países, la participación llega al 10%, una diferencia que las compañías observan como una oportunidad de crecimiento.

Para avanzar en ese segmento, Quilmes invirtió US$ 3 millones en una planta de desalcoholización en Zárate y amplió su oferta con Corona Cero, Stella Artois 0.0 y Quilmes 0.0.

CCU también reforzó su presencia con Heineken 0.0 e Imperial Golden Sin Alcohol.

Uno de los datos destacados por la industria es que estas alternativas no necesariamente reemplazan el consumo de cerveza convencional. Según Quilmes, el 85% de quienes toman cerveza sin alcohol también consume cerveza tradicional.

El comportamiento sugiere que la categoría puede sumar nuevas ocasiones de consumo, en lugar de limitarse a captar clientes que dejaron de tomar alcohol.

4. Menos graduación alcohólica y menos calorías

La búsqueda de productos asociados al bienestar también modifica las decisiones de las empresas. Una parte de los consumidores quiere mantener el hábito de tomar cerveza, pero busca reducir la cantidad de alcohol o el aporte calórico.

Por eso, las cerveceras avanzan con variedades de baja graduación, opciones sin alcohol y productos con perfiles más livianos.

En el caso de Heineken 0.0, CCU destaca que la bebida aporta 69 calorías por botella de 330 mililitros y no contiene azúcares añadidos.

La tendencia acompaña cambios más amplios en los hábitos de consumo, especialmente entre quienes buscan equilibrar sus preferencias gastronómicas con estilos de vida más activos.

5. El avance del fernet y los tragos listos para tomar

La competencia de la cerveza ya no se limita a las marcas que integran su propia categoría. El crecimiento del fernet, los aperitivos, los cócteles en lata y las bebidas listas para tomar obliga a las compañías a ampliar sus propuestas.

Frente a ese escenario, las innovaciones buscan acercarse al universo de los tragos, los sabores frutales y las bebidas refrescantes. La intención es captar consumidores que alternan entre distintas opciones según la ocasión, el lugar y sus preferencias personales.

Así, la industria intenta responder a un mercado en el que la fidelidad a una sola categoría pierde peso y las decisiones de compra se diversifican.

Un mercado que busca nuevas oportunidades

La transformación del negocio cervecero combina desafíos económicos con cambios culturales que exceden la coyuntura. Las empresas buscan recuperar consumidores, ampliar sus públicos y desarrollar productos que respondan a una mayor diversidad de preferencias.

Las variedades frutales, las cervezas de baja graduación y las opciones sin alcohol forman parte de esa estrategia. Su evolución dependerá de la respuesta de los consumidores, los precios y la capacidad de las compañías para consolidar nuevas ocasiones de consumo.

En ese contexto, el futuro del sector no estará definido únicamente por cuánto se venda de las variedades tradicionales, sino también por la capacidad de la industria para adaptarse a una demanda cada vez más diversa.

Fuente: La Nación, por Alfredo Sainz.

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