Desde la Fundación Pro Tejer advierten sobre el cierre masivo de pymes, el desplome del consumo y el impacto de la apertura importadora sin regulación. La emblemática Avenida Juan B. Justo refleja el parate con persianas bajas y comercios en retroceso.
La industria textil atravesada por el centro y sur de la provincia de Buenos Aires enfrenta un escenario de parálisis productiva sin antecedentes recientes. Así lo confirmó la directora de la Fundación Pro Tejer, Priscila Makari, quien en declaraciones radiales trazó un diagnóstico crítico sobre el sector y advirtió que en la ciudad de Mar del Plata «7 de cada 10 máquinas se encuentran actualmente paradas» como consecuencia de la retracción del mercado interno.
De acuerdo con las estimaciones de la entidad especializada en la cadena de valor del tejido, la recesión del rubro provocó el cierre de más de 1.000 pequeñas y medianas empresas en todo el país y la pérdida de cerca de 30.000 puestos de trabajo formales. La emblemática Avenida Juan B. Justo, reconocida históricamente en «La Feliz» como la «Avenida del Pulóver», se convirtió en una de las postales más visibles del parate económico, exhibiendo locales vacíos y persianas bajas debido a la falta de ventas.
Caída del consumo y apertura sin controles
Makari explicó que la problemática del sector trasciende la habitual competencia entre la indumentaria de producción nacional e importada, ya que la raíz principal del conflicto reside en la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. En las tiendas físicas y mostradores de venta la demanda cayó drásticamente, haciendo que los volúmenes de comercialización sean mínimos para cualquier origen de mercadería.
A esta contracción del mercado se suma el impacto de la apertura irrestricta de las importaciones. Según datos de Pro Tejer, más del 70% de la indumentaria en circulación proviene del exterior, impulsada por esquemas de desgrava impositiva para la producción foránea y por el avance de plataformas globales de comercio electrónico directo como Temu y Shein.
El riesgo de la indumentaria usada y las perspectivas pyme
Asimismo, la referente fabril denunció el ingreso inusual al país de prendas de vestir usadas en grandes volúmenes, una práctica que históricamente contó con restricciones legales. Según detalló Makari, estos fardos ingresan al territorio nacional por la frontera norte procedentes del desierto de Atacama en Chile, corriendo el riesgo de transformar a la Argentina en un depósito de residuos textiles deteriorados.
Frente a este escenario, desde la entidad manifestaron su preocupación por el futuro del entramado pyme bonaerense. Al sostener que la reactivación económica concentrada en sectores primarios como la minería o el petróleo no logra absorber el empleo industrial masivo, remarcaron la dificultad que implica volver a poner en marcha una fábrica una vez que ha cerrado sus puertas.
Fuente: Agencia DIB


