La reaparición pública del sacerdote Alejandro Nicola en celebraciones religiosas en la Catedral de la ciudad de Córdoba provocó un fuerte repudio de familiares y denunciantes.
El religioso se encuentra imputado y bajo investigación judicial tras acumular cinco denuncias por presuntos abusos sexuales contra menores cometidos en el Jardín de Infantes Niño Dios de Villa Carlos Paz, institución de la que era director y párroco.
A pesar de que en junio el Arzobispado de Córdoba había dispuesto su apartamiento preventivo de las funciones parroquiales, el sacerdote fue fotografiado participando activamente de las misas en el templo mayor de la capital provincial, donde incluso llegó a leer el Evangelio.
Indignación y rechazo de los familiares
La presencia del sacerdote generó un inmediato impacto en las familias de las presuntas víctimas, quienes calificaron el hecho como una revictimización y un retroceso en el acompañamiento institucional.
Reclamos de protección: Madres de las niñas denunciantes cuestionaron duramente a las autoridades eclesiásticas al sostener que la institución «protege» a los acusados al otorgarles espacios de exposición pública.
Acompañamiento a las víctimas: Los familiares exigieron señales institucionales claras y un compromiso firme mientras avanza el proceso instruido por la Justicia penal.
La respuesta de la Catedral
Ante la fuerte repercusión de las imágenes difundidas, las autoridades de la Catedral de Córdoba emitieron un comunicado oficial para intentar llevar tranquilidad a la comunidad:
Explicaciones del rector: El rector del templo manifestó su comprensión ante el dolor provocado en los denunciantes y sostuvo que la participación del sacerdote respondió a un contexto específico.
Postura oficial: Desde la Catedral ratificaron el compromiso de la Iglesia con el respeto de las decisiones administrativas y cautelares adoptadas por el Arzobispado de Córdoba mientras avanza la causa judicial.



