El Mundial 2026 no solo dejó huella en el plano deportivo con la consagración de España ante Argentina, sino que también marcó un hito histórico en el plano financiero. Según un informe publicado por CoinDesk, las principales plataformas de mercados de predicción y las casas de apuestas convencionales negociaron más de u$s50.000 millones en contratos vinculados al campeonato, consolidando un negocio en pleno auge que ya le disputa el terreno a la timba deportiva tradicional.
El fenómeno estuvo impulsado por una fuerte liquidez y por el avance de la regulación en mercados clave, transformando los pronósticos de los partidos en verdaderos activos de inversión.
Las tres plataformas que lideraron el negocio
El volumen de operaciones se concentró principalmente en tres grandes jugadores tecnológicos que captaron la atención de inversores y fanáticos:
Kalshi: Se consolidó como la líder absoluta del sector tras alcanzar operaciones por u$s31.000 millones en junio (un 70% más que el mes previo). Al ser designada socia oficial de la FIFA y cerrar un acuerdo con Fox Sports, solo sus contratos mundialistas representaron u$s22.420 millones.
Polymarket: Registró un récord mensual de u$s10.800 millones negociados en su plataforma internacional, potenciado por su reciente regreso legal al mercado de los Estados Unidos a través de una aplicación regulada.
Rothera: La nueva plataforma impulsada por Robinhood y Susquehanna debutó en junio y procesó u$s2.000 millones en su primer mes, capturando rápidamente el 7% del mercado estadounidense.
Cambio de hábito: el boom de las mujeres y Wall Street
El informe de CoinDesk resalta un fuerte cambio en el comportamiento de los usuarios. Mientras las apps de apuestas tradicionales como DraftKings o FanDuel sufrieron caídas de entre el 30% y 40% en sus usuarios activos diarios durante el torneo, las plataformas de predicción financiera crecieron un 36%.
Inclusión y arbitraje: El crecimiento en Kalshi fue traccionado notablemente por el público femenino, cuya participación se disparó un 106% durante el Mundial, llegando a representar el 33,3% de su base de usuarios. En paralelo, firmas de Wall Street comenzaron a armar equipos de «arbitraje» dedicados exclusivamente a operar en bolsa aprovechando las micro-diferencias de precios entre contratos de distintas plataformas.
Las apuestas tradicionales también rompieron el molde
A pesar del avance de los mercados de predicción, las casas de apuestas tradicionales vivieron su propio hito. El partido entre Estados Unidos y Bélgica por los octavos de final se convirtió en el encuentro de fútbol más apostado de la historia, y plataformas como DraftKings informaron un volumen cinco veces superior al registrado en Qatar 2022.
Este estallido comercial se explica principalmente por la expansión legal del negocio: hoy en día, 39 estados norteamericanos permiten las apuestas deportivas móviles, en comparación con los escasos 19 que lo habilitaban hace cuatro años.
Fuente: Diario Ámbito


