La Selección Argentina y España recibieron una inesperada y preocupante señal de alerta a solo horas de disputar la gran final de la Copa del Mundo en el MetLife Stadium de East Rutherford, ubicado en las inmediaciones de la Gran Manzana.
Una densa e insalubre nube de humo, proveniente de severos incendios forestales activos en Canadá, cubrió por completo la región norte de los Estados Unidos, obligando a las autoridades locales a emitir advertencias de peligro extremo por la pésima calidad del aire.
El propio alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, encabezó una conferencia de prensa de urgencia para advertir que las condiciones del aire son altamente peligrosas y perjudiciales para absolutamente todos los ciudadanos, y no solo para personas mayores o con patologías respiratorias previas.
En sintonía con esta advertencia, reconocidos especialistas en contaminación ambiental alertaron al diario New York Post que respirar al aire libre en la región metropolitana equivale actualmente a fumar un promedio de diez cigarrillos diarios, por lo que recomendaron usar barbijo y evitar cualquier actividad física en exteriores.
La gravedad de la situación climática e higiénica ya empezó a golpear directamente al mundo del deporte en el país norteamericano, forzando la suspensión del encuentro de la MLS entre Chicago Fire y Vancouver Whitecaps en el estado de Illinois por las mismas condiciones desfavorables.
Con este complejo e impredecible panorama de fondo, se instaló un manto de fuerte incertidumbre en los búnkeres de ambos seleccionados nacionales respecto a cómo afectará este fenómeno el rendimiento de los futbolistas en los entrenamientos previos y durante el desarrollo del partido más importante del planeta.
Fuente: TyC Sports


