A pocos meses de la entrada en vigencia de la ley que restringe el uso de celulares en las escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires, el debate sobre el impacto de la tecnología en el aprendizaje ya se trasladó con fuerza al nivel secundario.
Según un relevamiento realizado por la Asociación de Institutos de Enseñanza Privados de Argentina (AIEPA), el 10% de los establecimientos privados del país que dictan educación media, técnica o agraria ya tomó la decisión institucional de regular o prohibir de manera directa la utilización de estos dispositivos.
La problemática, que los propios directivos escolares describen como un desafío cotidiano debido a que los adolescentes llegan a las aulas con el teléfono casi como una extensión de su mano, genera serias dificultades para sostener la atención y el diálogo cara a cara.
Ante este panorama, unas 154 instituciones sobre un total de 1.500 encuestadas comenzaron a aplicar distintas modalidades de control, que van desde la obligación de dejar los equipos guardados en las mochilas hasta el uso de cajas contenedoras o lockers individuales de los que solo se pueden retirar al finalizar la jornada o durante los recreos.
En territorio bonaerense rige desde el inicio del ciclo lectivo 2026 la prohibición absoluta de pantallas en el nivel primario —tanto para escuelas de gestión pública como privada—, exceptuando únicamente aquellos momentos en los que el docente requiera el dispositivo con fines netamente pedagógicos.
La legislación actual busca de esta forma recuperar el juego recreativo y la interacción real entre los alumnos, sirviendo además como una herramienta clave para concientizar sobre flagelos crecientes como la adicción a las apuestas online en menores y el grooming.
La tendencia restrictiva se consolida a nivel nacional y ya se registran experiencias similares en colegios de provincias como Córdoba, Mendoza, Chaco, Entre Ríos y Jujuy, mientras que distritos como la Ciudad de Buenos Aires, Neuquén y Salta ya cuentan con marcos regulatorios específicos.
Desde la conducción de AIEPA destacaron que, si bien no existe una única solución mágica para abordar la dispersión digital, el consenso dentro de la comunidad educativa es absoluto respecto a que el tema ya no puede ser ignorado por las autoridades.
Fuente: Agencia DIB


