Crisis: el consumo en las panaderías sufrió un histórico desplome en las ventas

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Un relevamiento realizado en comercios de barrio bonaerenses expuso el alarmante impacto de la recesión económica en el consumo masivo de alimentos básicos. De acuerdo con el informe sectorial, la venta diaria de pan registró una caída drástica de hasta el 60% en el último año y medio, mientras que el expendio de facturas, masas y productos de repostería sufrió un hundimiento mayor que alcanza el 85%.

La profunda pérdida del poder adquisitivo modificó por completo las conductas de los clientes frente al mostrador. Los comerciantes del rubro señalaron que la clásica compra por kilo quedó prácticamente en el olvido y fue desplazada por pedidos fraccionados al extremo, donde los vecinos solicitan estrictamente lo justo para la jornada, comprando por unidades individuales como dos flautitas o un puñado de mignones.

La postal más alarmante de la crisis socioeconómica actual se observa en el sector de la tercera edad. Dirigentes del ámbito panadero denunciaron que se volvieron frecuentes los casos de jubilados que perciben el haber mínimo y que, al verse desbordados por los costos de la Canasta Básica, se acercan a las panaderías no ya a realizar una compra tradicional, sino a pedir directamente dos o tres piezas de pan porque carecen del dinero para adquirirlas.

Desde el Centro de Industriales Panaderos (CIP) atribuyeron la continuidad de esta caída libre a la fuerte devaluación de finales de 2023, sumada a la desregulación de los alquileres comerciales y los fuertes incrementos en las tarifas de los servicios públicos de luz y gas natural. Ante este escenario de costos asfixiantes y derrumbe del consumo, las proyecciones gremiales estiman que cerca de 3.000 panaderías ya debieron bajar definitivamente sus persianas en todo el país.

Para intentar sostener la rentabilidad y evitar el cierre absoluto de las instalaciones, muchos dueños de comercios optaron por recortar sus estructuras laborales reduciendo puestos de empleo. Como consecuencia directa, los propios propietarios y sus familias se ven obligados a cubrir turnos extendidos de atención al público, resignando otros emprendimientos comerciales paralelos ante la imposibilidad de afrontar el pago de sueldos y cargas sociales.

Fuente: Crónica

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