La Iglesia Católica alertó por el avance de las adicciones y reclamó una respuesta unificada con el Estado y la comunidad

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La Iglesia Católica lanzó una fuerte advertencia sobre la profunda expansión de los consumos problemáticos en el país y reclamó de manera urgente una articulación estructural entre el Estado, las organizaciones sociales, la comunidad académica y las familias. El posicionamiento institucional se consolidó durante el desarrollo del Segundo Congreso Arquidiocesano de Adicciones, un encuentro multipartidario y multisectorial que reunió en la Universidad Católica de Córdoba a más de 500 especialistas, funcionarios y referentes territoriales de toda la Argentina.

El diagnóstico compartido por los participantes determinó que la problemática de las adicciones dejó de ser un asunto puramente individual o estrictamente sanitario para convertirse en una crisis social y comunitaria de escala federal. Desde el Vaticano, donde asisten al Consistorio de Cardenales convocado por el papa León XIV, enviaron sus lineamientos técnicos los cardenales Ángel Sixto Rossi y Víctor Bokalic Iglic, este último primado de la Iglesia Argentina, quien transmitió la expresa preocupación del Santo Padre por el escenario social del país.

En el plano metodológico, durante las jornadas de debate se presentó de manera oficial el Manual Latinoamericano de Adicciones, una herramienta técnica elaborada a partir del relevamiento de saberes y experiencias territoriales en 18 países de la región. El documento, que recopila el trabajo de las pastorales que operan en los barrios vulnerables, será recibido formalmente por el Papa en el mes de agosto durante una audiencia especial con la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de Adicciones (Plapa).

Por su parte, el coordinador de la Pastoral Nacional de Adicciones y Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina, padre Leonardo Silio, expuso un documento técnico enfocado en la alarmante vulnerabilidad de la niñez y la adolescencia. El informe eclesiástico advierte que en numerosos contextos periféricos ya conviven hasta tres generaciones sucesivas afectadas de manera simultánea por el consumo, lo que priva a los menores de un adulto de referencia capaz de brindar contención afectiva y material.

Ante este panorama, la Iglesia planteó la necesidad de diseñar e implementar más espacios convivenciales específicos para mujeres y madres en situación de vulnerabilidad, vinculando directamente la problemática de las adicciones con los índices de pobreza estructural, la precariedad alimentaria y la situación de calle. En consonancia, las autoridades de la Sedronar destacaron que el abordaje de las políticas públicas nacionales hoy coincide con la lógica de la comunidad organizada, subsidiando actualmente a unos 200 dispositivos de la red Hogares de Cristo.

El cierre del Congreso, que contó con el respaldo político de gobernadores, intendentes de diversos signos partidarios y legisladores nacionales de la Comisión de Prevención de Adicciones, concluyó con un documento de consenso y la proyección de un film sobre el trabajo territorial del padre José María “Pepe” Di Paola. La conclusión final del encuentro insistió en que ninguna institución pública o privada puede resolver el flagelo de manera aislada, requiriendo un compromiso coordinado que ponga el foco en la prevención y el acompañamiento.

Fuente: portal Infobae

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