El impacto de la recesión económica exhibe una marcada disparidad territorial que castiga con especial severidad al tejido productivo de la provincia de Buenos Aires. De acuerdo con el último informe sobre evolución provincial emitido por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), uno de cada cuatro despidos que se formalizaron dentro del sector privado registrado de todo el país tuvo lugar dentro de la jurisdicción bonaerense.
El relevamiento estadístico detalla que en un lapso de 27 meses, medidos con cierre al pasado mes de marzo, la provincia de Buenos Aires sufrió la pérdida neta de 85.299 puestos de trabajo en blanco. Este preocupante volumen de destrucción de empleo equivale exactamente al 25 por ciento del total de los puestos formales extinguidos a nivel nacional bajo el actual ciclo macroeconómico.
La zona más golpeada por la destrucción del mercado de trabajo es el cordón del Gran Buenos Aires, donde la tasa de desocupación escaló hasta un alarmante 9,7 por ciento, ubicándose casi dos puntos por encima del promedio general del país, que se situó en el 7,8 por ciento. La problemática adquiere niveles críticos entre el segmento de la población joven del conurbano, donde el índice de desempleo directamente se duplica y toca el 15 por ciento.
Esta fuerte sangría laboral se encuentra correlacionada de forma directa con la parálisis estructural del sector manufacturero e industrial, el cual posee su entramado más denso en la región del AMBA. Los indicadores sectoriales reflejan que las fábricas bonaerenses operan actualmente con 4 de cada 10 máquinas completamente detenidas, un nivel de ociosidad técnica que precipitó el cierre definitivo de 6.211 empresas en el territorio.
La fuerte destrucción de empresas y puestos laborales impactó sin escalas sobre los niveles de ingresos fijos de la región. Entre fines de 2023 y marzo de 2026, los salarios reales de los trabajadores en blanco del Gran Buenos Aires retrocedieron un 1,43 por ciento, marcando el peor desempeño de todo el país, en un contexto donde el poder de compra promedio a nivel nacional anotó una tenue recomposición de las paritarias.
El informe técnico del CEPA concluye alertando que, si se evalúa la nueva estructura de consumo residencial que mide el Indec, la pérdida real del poder adquisitivo en los hogares bonaerenses asciende drásticamente al 11,41 por ciento. Esta profunda licuación de los ingresos disponibles se explica fundamentalmente por el desproporcionado peso y el encarecimiento que tuvieron los aumentos de las tarifas de los servicios públicos y el transporte.
Fuente: Agencia DIB


