El retroceso de la actividad fabril y el empleo registrado volvió a encender las alarmas en el sector metalúrgico bonaerense. La firma Tenaris SIAT, emblemática planta siderúrgica perteneciente al Grupo Techint, oficializó la desvinculación de 150 trabajadores de sus instalaciones ubicadas en la localidad de Valentín Alsina, partido de Lanús, una determinación empresaria que disparó de forma inmediata el rechazo de la comisión interna y la organización de asambleas urgentes.
La decisión corporativa marca un drástico cambio de escenario para el establecimiento metalúrgico, que apenas tres años atrás —durante las fases más intensas de construcción del Gasoducto Néstor Kirchner— operaba al límite de su capacidad con tres turnos rotativos y más de 550 operarios bajo convenio. El panorama productivo empeoró notablemente luego de que la compañía perdiera las últimas licitaciones para abastecer los caños de los nuevos tramos energéticos que conectan Vaca Muerta con Río Negro.
El delegado de la seccional Avellaneda-Lanús de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Dylan Paz, detalló que las cesantías golpean a personal calificado que cuenta con más de cuatro años de antigüedad en la planta. Frente a las notificaciones de baja, los 11 delegados gremiales y los más de 350 operarios que continúan prestando servicios resolvieron movilizarse de forma conjunta hacia la sede sindical central para diagramar un plan de lucha y exigir la reincorporación de los despedidos.
Antes de avanzar con los despidos directos, la representación de los trabajadores había presentado un petitorio formal a la dirección de la empresa solicitando la extensión del esquema de suspensiones rotativas y pagas que regía desde el mes de abril. La expectativa de los operarios era sostener los puestos laborales al menos hasta el mes de octubre, período en el cual se prevé la apertura de nuevas compulsa de precios nacionales vinculadas a desarrollos gasíferos clave.
Desde el plano político-sindical, los representantes fabriles argumentaron que la crisis de la planta de Valentín Alsina se contradice con el presente de récords de perforación que exhibe el sector energético en el sur del país. Los dirigentes atribuyeron esta parálisis en la manufactura local a las políticas de apertura comercial y flexibilización de importaciones que implementa el Gobierno nacional, permitiendo el ingreso de materiales terminados que compiten en desigualdad con la producción local.
El estallido de este conflicto laboral se produce, además, en un contexto de particular fragilidad institucional para el sindicato metalúrgico a nivel provincial y nacional. La UOM atraviesa un proceso de intervención administrativa que complejiza el normal desarrollo de las discusiones paritarias y las instancias de negociación colectiva, sumando una cuota de incertidumbre para miles de familias que dependen directamente del entramado manufacturero bonaerense.
Fuente: Mundo Gremial


