A días del receso de junio, los operadores reportan cifras muy inferiores a los promedios históricos. Advierten sobre la pérdida de empleo formal, el cierre temporal de establecimientos y el impacto de la informalidad.
La parálisis en las contrataciones pone en alerta a toda la cadena comercial ligada al turismo, un motor económico que hoy funciona a media máquina ante la pérdida generalizada del poder adquisitivo.
La Costa Atlántica, con los números en rojo
Mar del Plata, históricamente el destino predilecto para las escapadas breves en el territorio bonaerense, padece una realidad que los empresarios califican como preocupante. Los niveles de ocupación no logran despegar y la habitual anticipación en las contrataciones brilló por su ausencia.
El integrante de la Asociación Hotelera Gastronómica de la ciudad, Rolando Dominé, graficó la gravedad de la situación actual señalando que lo usual para esta altura del mes sería haber superado holgadamente el 50% de las plazas reservadas, una meta que hoy parece inalcanzable para la gran mayoría de los establecimientos locales.
La falta de rentabilidad y el peso de los costos fijos ya empezaron a pasar factura en la infraestructura turística. Dominé advirtió que la crisis golpea de manera generalizada y que ya se registran hoteles de perfil sindical que decidieron cerrar temporalmente sus puertas al no poder cubrir los gastos mínimos operativos, una realidad que arrastra en cadena a la hotelería tradicional y al empleo registrado de la ciudad.
El freno llegó a las sierras bonaerenses y cordobesas
La preocupación que se vive a orillas del mar se replica de forma idéntica en el interior de la provincia. En Tandil, otro polo de fuerte atracción para el turismo de cercanía y las actividades de descanso, los alojamientos apenas rozan la mitad de su capacidad disponible, una cifra considerada magra para un fin de semana extendido.
El escenario se vuelve todavía más complejo al expandir el mapa hacia el resto del país: en los principales valles turísticos de las sierras de Córdoba, los operadores locales informan niveles mínimos de ocupación, con establecimientos que directamente no registran reservas confirmadas en sus planillas a pocas horas de iniciarse el feriado.
El reclamo por la informalidad y la falta de incentivos
Más allá de la coyuntura económica general, los referentes del sector hotelero volvieron a apuntar contra el crecimiento desregulado de las plataformas de alquileres temporarios, como Airbnb. Los empresarios denuncian que se trata de una competencia desleal que esquiva las cargas impositivas y previsionales que sí debe afrontar la hotelería tradicional, la cual funciona como el principal sostén del empleo formal en las ciudades turísticas.
El reclamo a la gestión pública: «Las respuestas por parte tanto de los organismos recaudatorios como de la función pública vienen demoradas», sentenció Dominé. Desde el sector empresarial insisten en que es urgente diseñar políticas de promoción más agresivas y acelerar las estrategias para captar el turismo de reuniones, congresos y convenciones para amortiguar el parate antes de la llegada de la próxima temporada alta.
Fuente: Agencia DIB


