A más de cinco años, la tercera hija del «Diez» lamentó la pérdida de su padre: «Es una tristeza absoluta». Consideró que Morla era «el jefe de la banda» y pidió justicia.

Gianinna Maradona reclamó que los abogados Matías Morla y Víctor Stinfale, Vanesa Morla y el ex asistente personal de Diego Armando Maradona, Maximiliano Pomargo, deberían ser juzgados por la muerte de su padre. A más de cinco años del fallecimiento del astro, la joven de 36 años expresó que vive «una tristeza absoluta».
«Uno nunca está preparado para afrontar estas cosas, más con lo que pasamos el año pasado. Yo me sentí un poco más segura cuando me senté a declarar esta vez porque ya sabía más o menos cómo era el manejo», expresó sobre el segundo juicio por la muerte de Diego, que se reanudó tras la nulidad del primer debate.
Según Gianinna, los siete imputados tienen responsabilidad en el deceso porque «cada uno debía hacer su trabajo, tenían que prestarle atención básicamente». Apuntó especialmente contra el neurocirujano Leopoldo Luque, quien en su momento se presentó públicamente como el médico de cabecera de Diego: «En un momento era el médico de Maradona y lo decía muy orgulloso por todos lados», pero ahora «no asume su responsabilidad por las cosas que hizo y que no hizo».

Sobre la estrategia de Luque para refutar testimonios, fue contundente: «Lo que dijo, ya lo dijo, y lo que no hizo, no lo hizo. Él decía que no era el médico de Maradona pero recibía un sueldo. ¿Por qué recibías un sueldo si no eras el médico de Maradona? Hay cosas que son insostenibles».
También criticó a los enfermeros de Medidom por no atender a su padre en la vivienda de Tigre: «No lo chequearon y no le tomaron los signos vitales, algo muy sencillo. Yo no soy médica, soy diseñadora, pero si hay una máquina que no sé usar, me voy a retirar antes de romperla».
Respecto de Morla, señaló que el abogado «manejaba los hilos» y era «el jefe de la banda», y se preguntó: «¿Por qué está metido en todos los audios y las conversaciones?». Afirmó que Morla se cedió a sí mismo las marcas y los derechos de imagen de Diego, y que «armó una sociedad con el poder que él tiene».
Mencionó también a su primo Jonathan Espósito como otro de los implicados: «Él nos había dicho tanto a Dalma como a mí que mientras esté cerca de mi papá, no le iba a pasar nada. Después nos enteramos que cobraba un sueldo. Fue un baldazo de agua fría».

En cuanto a los motivos de la internación domiciliaria, sostuvo que el entorno de Diego priorizó los intereses económicos por sobre su salud: «A ellos no les servía que mi papá estuviera en un neuropsiquiátrico porque se le caían un montón de cosas a Morla. Lo llevaron a la cancha de Gimnasia en su cumpleaños 60 por un contrato que firmó. Les preocupó más la plata que la persona».
Más allá del juicio, Gianinna habló sobre cómo lleva el duelo: «Es un dolor de la muerte de un ser querido que es intransferible». Recordó la relación especial que Diego tenía con su nieto Benjamín: «Mi papá volvió a vivir cuando nació Benjamín. Hacía cosas por él que no las hacía por Dalma ni por mí como quedarse a dormirlo, cambiarlo, ir a buscarlo al jardín».
«Llevo a mi papá conmigo todo el tiempo», concluyó, y describió cómo siente su presencia a través de señales cotidianas, como una canción de Los Piojos que se repitió en la radio en un momento difícil: «Decía que la vida continúa y todo va a estar bien».
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


