A través de un comunicado de la Oficina del Presidente, el Ejecutivo vinculó al cuerpo militar con los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA. «Es una deuda histórica de más de 30 años», afirmó Javier Milei.
En un movimiento de alto impacto en la política exterior, el Gobierno nacional oficializó la declaración del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como organización terrorista. La medida implica su inscripción inmediata en el RePET (Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo).
La decisión, coordinada entre la Cancillería, los ministerios de Seguridad y Justicia, y la SIDE, se apoya en los fallos judiciales que señalan a este grupo como responsable de la logística y ejecución de los ataques terroristas de 1992 y 1994 en suelo argentino.
Las claves del anuncio
Justicia y Memoria: El Ejecutivo fundamentó la medida en la participación directa de la Guardia Revolucionaria, junto a Hezbollah, en los atentados que dejaron un saldo total de 114 muertos en Buenos Aires.
Sanciones Inmediatas: La entrada al RePET permite al Estado congelar activos financieros y aplicar restricciones operativas severas para bloquear cualquier financiamiento o actividad de la organización en el país.
Alertas Rojas: Se ratificó la vigencia de los pedidos de captura internacional contra funcionarios iraníes, incluyendo a Ahmad Vahidi, actual jefe del CGRI.
Alineamiento internacional
El presidente Javier Milei enmarcó esta decisión dentro de un cambio de paradigma en la seguridad nacional. Según el mandatario, la Argentina reafirma su posición junto a la «civilización occidental» frente al terrorismo transnacional.
«Buscamos saldar una deuda con las víctimas y proteger nuestro sistema financiero de quienes buscan destruir nuestra forma de vida», destacaron desde la Casa Rosada.


