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viernes 27 marzo 2026

Alerta en el transporte: la suba del combustible, la guerra en Medio Oriente y la recesión tensionan la logística en Argentina

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El fuerte incremento del gasoil en marzo encendió señales de alarma en el sector del autotransporte de cargas. La combinación de factores internacionales y desequilibrios locales amenaza con afectar la cadena de abastecimiento en todo el país.

La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) advirtió sobre un escenario crítico para el transporte de cargas en Argentina, atravesado por una suba acelerada del precio del combustible, en un contexto internacional convulsionado y una economía local en recesión. El riesgo, según el sector, no es abstracto: advierten sobre posibles interrupciones en la cadena de suministro si no se actualizan tarifas y se estabilizan los costos.

⛽ Un insumo clave que se dispara

Durante marzo, el precio del gasoil registró incrementos de entre el 20% y el 25%, con subas acumuladas en pocas semanas que superan ampliamente el ritmo inflacionario. El litro de gasoil grado 2 —el más utilizado por el transporte— ya supera los 2100 pesos, consolidando uno de los aumentos mensuales más altos de los últimos años.

El impacto es estructural. El combustible representa aproximadamente un tercio de los costos operativos del sector, por lo que cualquier variación incide de forma directa en la rentabilidad. Según estimaciones técnicas, cada suba del 10% en el gasoil implica un aumento cercano al 3,5% en los costos logísticos, especialmente en viajes de media y larga distancia.

🌍 El factor internacional: petróleo en alza y conflicto en expansión

El contexto global explica parte del fenómeno. La escalada del conflicto en Medio Oriente generó una fuerte suba del precio del crudo, con el barril Brent pasando de 65 a más de 100 dólares en apenas tres semanas. Este salto impacta de manera inmediata en los combustibles refinados, presionando sobre los mercados internos.

Sin embargo, desde FADEEAC advierten que el problema en Argentina se agrava por la limitada capacidad de desacoplar los precios locales de las fluctuaciones internacionales. Este punto resulta especialmente sensible si se considera el crecimiento de la producción no convencional en Vaca Muerta, que en teoría permitiría amortiguar los shocks externos.

📉 Recesión y márgenes en caída

El aumento de costos se da en paralelo a un escenario de retracción económica. La caída del consumo interno y la menor actividad en sectores clave reducen el volumen de carga transportada, lo que genera una doble presión sobre las empresas: menos ingresos y mayores costos.

Las más de 6.500 pymes representadas por FADEEAC operan, en su mayoría, con márgenes ajustados. En ese contexto, la velocidad de los incrementos actuales aparece como un factor disruptivo. Mientras que en todo 2025 el gasoil había subido un 45%, en apenas 20 días de marzo ya se superó un tercio de ese aumento anual.

🚚 Tarifas atrasadas y riesgo operativo

El presidente de FADEEAC, Cristian Sanz, fue contundente al plantear la urgencia de actualizar tarifas: sin ese ajuste, muchas empresas no podrán sostener la actividad. La ecuación es directa: si el costo sube más rápido que los ingresos, el servicio se vuelve inviable.

El transporte automotor de cargas moviliza más del 90% de la economía argentina, lo que convierte al sector en un eslabón crítico del sistema productivo. A su vez, la logística y el transporte explican cerca del 4% del empleo nacional, por lo que cualquier disrupción tiene impacto sistémico.

⚠️ Un riesgo que trasciende al sector

La advertencia sobre un eventual desabastecimiento no es menor. La interrupción en la cadena logística afectaría no solo a la industria y el comercio, sino también al abastecimiento de bienes esenciales en todo el territorio.

En este marco, el problema excede al transporte y se proyecta como un desafío macroeconómico. La combinación de inflación en costos, atraso tarifario, volatilidad internacional y recesión interna configura un escenario de alta fragilidad.

🔚 Un equilibrio cada vez más inestable

La situación plantea un dilema complejo: trasladar los costos a precios finales podría profundizar la caída del consumo, pero no hacerlo compromete la continuidad operativa del sistema logístico. En el medio, el Estado enfrenta el desafío de intervenir —directa o indirectamente— para evitar una disrupción mayor.

El resultado, por ahora, es un equilibrio inestable. Si no se logran mecanismos que atenúen el impacto del contexto internacional y ordenen las variables internas, el transporte de cargas podría convertirse en uno de los principales focos de tensión económica en el corto plazo. (InfoNoticias)

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