
Un nuevo estudio publicado en BMJ Mental Health sugiere que el consumo moderado de café podría asociarse con un envejecimiento biológico más lento en personas con esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión mayor con psicosis.
La investigación analizó a 436 adultos noruegos que participaron del estudio Thematically Organized Psychosis (TOP) entre 2007 y 2018. Quienes consumían entre tres y cuatro tazas de café por día mostraron mayor longitud de telómeros, estructuras que protegen el ADN y actúan como un indicador de envejecimiento celular. Esa diferencia equivaldría a hasta cinco años menos de edad biológica respecto de quienes no bebían café.
Los autores señalaron que los telómeros son especialmente vulnerables al estrés oxidativo y la inflamación, procesos frecuentes en personas con enfermedades mentales severas. El café, rico en antioxidantes como el ácido clorogénico, podría ayudar a contrarrestar esos mecanismos.
El beneficio se observó únicamente dentro del consumo recomendado —hasta 400 mg de cafeína diarios—, ya que cantidades superiores podrían generar efectos opuestos y favorecer el daño celular.
Si bien los resultados son alentadores, los investigadores remarcan que se trata de un estudio observacional y que aún no se puede confirmar causalidad directa. Aun así, el hallazgo abre nuevas líneas de investigación sobre hábitos cotidianos que podrían contribuir al cuidado de la salud celular en poblaciones vulnerables.


