El informe de MuMaLá contabilizó 176 crímenes por odio de género entre el 1° de enero y el 31 de agosto. El dato equivale a una muerte violenta cada 33 horas. Además, se registraron 598 intentos de femicidio.
La violencia de género continúa dejando cifras alarmantes en Argentina. Según el último informe del observatorio de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), entre el 1° de enero y el 31 de agosto de 2026 se registraron 176 crímenes por odio de género en el país.
El relevamiento indica que, en promedio, se produjo una muerte violenta cada 33 horas, y que la cantidad de víctimas ya supera la registrada durante el mismo período de 2025.
El informe contempla distintas modalidades de femi(ni)cidios y advierte además sobre la cantidad de mujeres e identidades feminizadas que sobrevivieron a ataques que pudieron terminar en asesinatos.
Casi 600 intentos de femicidio
Uno de los datos que vuelve a poner en dimensión la gravedad de la problemática es el número de tentativas de femicidio.
De acuerdo con el relevamiento de MuMaLá, en los primeros ocho meses del año se registraron 598 intentos de femicidio.
La cifra muestra que detrás de los crímenes consumados existe un universo mucho mayor de situaciones de violencia extrema que requieren prevención, asistencia y seguimiento.
Solo una de cada diez víctimas había denunciado
Otro de los datos destacados por el informe está relacionado con las denuncias previas.
Solo el 11% de las víctimas había denunciado anteriormente a su agresor. Entre quienes sí habían realizado una denuncia, el 75% contaba con una orden de restricción y el 12% tenía botón antipánico.
Para la organización, estos datos evidencian las dificultades existentes en los mecanismos de protección y la necesidad de fortalecer el acompañamiento y seguimiento de las situaciones de violencia.
El hogar sigue siendo el principal escenario
El relevamiento también muestra que la vivienda continúa siendo uno de los principales lugares donde se producen los femicidios.
El 67% de los crímenes ocurrió en la vivienda de la víctima o en una vivienda compartida con el agresor.
Al mismo tiempo, el 14% de los casos tuvo como escenario la vía pública, un dato que también resulta significativo al analizar las diferentes modalidades en las que se manifiesta la violencia de género.
Niñas, adolescentes y adultas mayores entre las víctimas
La edad promedio de las víctimas fue de 39 años.
Entre las personas asesinadas se contabilizaron 16 niñas y adolescentes y 17 adultas mayores, lo que evidencia que la violencia extrema atraviesa diferentes etapas de la vida.
Además, como consecuencia de estos crímenes, 132 niños, niñas y adolescentes quedaron sin su madre, una consecuencia que trasciende a las víctimas directas y deja impactos familiares y sociales de largo plazo.
Los números del informe
Del total de 176 casos registrados entre enero y agosto, MuMaLá identificó:
127 femicidios directos.
15 femicidios vinculados de niños y varones.
8 trans/travesticidios.
17 feminicidios en contextos de narcotráfico y crimen organizado.
9 suicidios feminicidas.
El informe utiliza el concepto de femi(ni)cidios para abarcar las distintas expresiones de los crímenes vinculados con la violencia y el odio por razones de género.
El reclamo por políticas de prevención
Desde MuMaLá señalaron que el escenario requiere fortalecer las políticas públicas destinadas a prevenir y asistir situaciones de violencia de género.
La organización cuestionó el desfinanciamiento y la eliminación de programas nacionales vinculados con la prevención y asistencia y reclamó la restitución de recursos y estructuras destinadas a abordar estas violencias.
El informe también plantea la necesidad de que los gobiernos provinciales y municipales refuercen sus propias herramientas de prevención, asistencia y acompañamiento frente a las situaciones de violencia extrema.
Las cifras vuelven a poner en el centro una problemática que permanece vigente: la violencia de género no comienza con un femicidio, sino que suele estar precedida por distintas formas de violencia que requieren respuestas tempranas y mecanismos de protección efectivos.
Fuente: Agencia DIB / Observatorio MuMaLá.


