Tras su traumática experiencia judicial en Río de Janeiro, la abogada santiagueña enfrenta una nueva demanda en su tierra natal. Su ex pareja la acusa de «retención indebida», aunque el entorno de la joven asegura que se trata de una «venganza por despecho».
La calma tras el regreso de Brasil duró poco para Agostina Páez. Apenas diez días después de haber aterrizado en Argentina, tras permanecer tres meses detenida y con tobillera electrónica en Río de Janeiro por un caso de injuria racial, la abogada sumó un nuevo y escandaloso frente judicial en la ciudad de La Banda.
Esta vez, el conflicto es doméstico y patrimonial. Su ex pareja, el odontólogo Javier Zanoni, con quien convivió durante tres años y tenía planes de matrimonio, la denunció formalmente por «retención indebida y abuso de confianza». El objeto de la disputa es un Citroën Cactus que la joven se habría negado a devolver tras la ruptura de la relación.
Dos versiones para un mismo vehículo
El caso ha dividido a la sociedad bandeña, donde ambas familias son conocidas. La querella, representada por los abogados Elizabeth Maldonado y Franco Garnica, sostiene que el vehículo es propiedad exclusiva de Zanoni y que Páez ha ignorado sistemáticamente los pedidos de restitución, incluso tras recibir una carta documento. Según los letrados, el odontólogo decidió esperar a que Agostina resolviera su situación en Brasil antes de accionar penalmente, pero la falta de respuestas lo obligó a acudir a la Justicia.
Sin embargo, desde el círculo íntimo de la abogada, la historia es diametralmente opuesta. Allegados a Páez aseguran que el automóvil fue un regalo de graduación que su padre, Mariano Páez, le compró en 2024. Según esta versión:
- El padre habría pagado el vehículo, pero lo puso a nombre de su entonces yerno por una cuestión de confianza.
- La denuncia sería una maniobra de despecho de Zanoni ante la decisión de Agostina de cancelar el casamiento y terminar el noviazgo.
Un presente marcado por el escándalo
Esta nueva denuncia llega en el peor momento para la familia Páez. El regreso de Agostina al país ya se había visto empañado por un video viral de su padre, Mariano, quien fue filmado en un boliche santiagueño realizando los mismos gestos discriminatorios que llevaron a su hija a la cárcel en Brasil.
Mientras la Justicia de La Banda perita la documentación para determinar quién financió realmente el coche, el entorno de la joven especula con que la demanda podría ser retirada en los próximos días si las partes logran un acuerdo privado. Por ahora, el Citroën Cactus sigue siendo el epicentro de una batalla legal que promete sumar más capítulos a la ya cargada bitácora judicial de la abogada.
Fuente: Diario Clarín


