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martes 16 junio 2026

La paradoja del surtidor: por qué la nafta no va a bajar en la Argentina a pesar del desplome internacional del petróleo

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El reciente acuerdo diplomático alcanzado entre Estados Unidos e Irán para poner fin a las hostilidades en Medio Oriente generó un inmediato alivio en los mercados globales, provocando un desplome superior al 5% en el precio del barril de crudo Brent, que retrocedió hasta tocar la franja de los 82 dólares, su piso más bajo en los últimos tres meses.

Sin embargo, este cambio drástico en el escenario externo no se traducirá en un alivio inmediato para los bolsillos de los automovilistas locales. Tanto los analistas energéticos como las principales compañías petroleras que operan en el país advierten que los precios de los combustibles en los surtidores locales se mantendrán elevados y sin modificaciones a la baja durante las próximas semanas debido a mecanismos internos de compensación.

La explicación técnica de esta resistencia a la baja se remonta a la estrategia que implementaron las refinadoras locales a partir del mes de abril, cuando el conflicto bélico internacional empujó al Brent a picos que superaron la barrera de los 120 dólares por barril.

Para evitar que semejante escalada se trasladara de forma directa y destructiva a los consumidores locales, el sector petrolero local activó un sistema de contención que fijó un valor de referencia del crudo artificialmente más bajo para el mercado interno.

Ahora que el petróleo internacional comenzó a descender de forma abrupta, las empresas refinadoras planean utilizar esa brecha a su favor para recuperar el terreno financiero perdido y absorber la diferencia acumulada durante los meses de crisis antes de evaluar cualquier tipo de rebaja en la nafta y el gasoil.

Bajo este panorama económico, los especialistas del sector estiman que una reducción real en las pizarras de las estaciones de servicio argentinas recién podría comenzar a analizarse en un plazo mínimo de dos meses, bajo la estricta condición de que la tendencia bajista del crudo se consolide en el tiempo y el pacto de paz entre Washington y Teherán garantice una normalización duradera en las rutas del comercio energético mundial.

El ritmo de esta recomposición dependerá de la profundidad del retroceso externo, ya que si el Brent perfora el piso actual y regresa a niveles cercanos a los 70 dólares, el proceso de compensación de las petroleras se acelerará notablemente, mientras que una estabilización en la franja de los 80 a 90 dólares postergará la espera de los usuarios.

Más allá del impacto directo en el consumo cotidiano, la caída de los precios internacionales enciende luces de alerta sobre los grandes proyectos estratégicos de inversión en la Argentina. Con un barril en torno a los 80 dólares, la actividad no convencional en Vaca Muerta mantiene su atractivo y rentabilidad para las corporaciones, pero los analistas advierten que si el precio global continúa descendiendo y se acerca a la franja crítica de los 65 dólares, varios desarrollos productivos en la formación neuquina podrían ver afectada su viabilidad financiera.

Un dilema similar enfrentan los megaproyectos de exportación de Gas Natural Licuado (GNL), cuyas millonarias inversiones en infraestructura de largo plazo dependen de que los valores energéticos internacionales se mantengan lo suficientemente elevados como para garantizar su rentabilidad futura, en un mercado global que ahora sigue de cerca la reapertura total del estratégico estrecho de Ormuz.

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