Hito económico: la economía del conocimiento superó los US$ 10.000 millones y se consolidó como el tercer motor exportador del país

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El perfil exportador de la República Argentina registró una transformación histórica que marca un nuevo paradigma productivo. Por primera vez en la historia económica del país, las ventas externas globales de la denominada economía del conocimiento quebraron el techo de los 10.000 millones de dólares anualizados, un logro que posiciona formalmente al sector tecnológico e intelectual en el podio de los máximos generadores de divisas.

De acuerdo con el informe técnico sectorial elaborado por la entidad Argencon, las exportaciones consolidadas de Servicios Basados en el Conocimiento (SBC) sumaron un total de USD 10.085 millones al cierre del balance anualizado. Este indicador estadístico representa una expansión interanual neta del 11,7%, consolidando al sector en el tercer puesto del entramado exportador nacional, únicamente por detrás del complejo agropecuario y la energía.

La ingeniería de la facturación internacional estuvo motorizada de forma primordial por el segmento de los servicios profesionales dedicados a la exportación. Este rubro de alto valor agregado —que nuclea a actividades especializadas en contabilidad internacional, ingeniería civil, diseño industrial, marketing digital y asesorías legales transfronterizas— generó ingresos por 6.500 millones de dólares, equivalentes al 63,7% del total de los envíos.

Por su parte, la industria de los servicios informáticos y el desarrollo de software continuó profundizando su sendero de aceleración global. Las ramas vinculadas a la programación avanzada, la producción de videojuegos y el soporte de infraestructura tecnológica se posicionaron a un paso de franquear la barrera de los 3.000 millones de dólares, impulsadas por la digitalización internacional y la inserción del talento local en la inteligencia artificial.

La conducción institucional de Argencon definió este récord histórico no como un techo de rendimiento sino como un punto de inflexión operativa para el desarrollo del empleo calificado en el país. Los directivos de la cámara empresaria enfatizaron que la capacidad competitiva argentina ha demostrado una resiliencia estructural de más de dos décadas, logrando aislarse con relativo éxito de los vaivenes de los ciclos macroeconómicos domésticos.

A diferencia del agro tradicional, la minería de litio y cobre, o la explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta, la economía del conocimiento presenta la ventaja estratégica de no requerir de grandes obras de infraestructura física ni de fletes marítimos complejos. Su principal insumo es el capital humano de los profesionales, un factor clave para diversificar la matriz de ingresos y mitigar la histórica restricción externa por falta de dólares.

Fuente: Diario Perfil

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