Empleo informal en Argentina: los trabajadores cobran casi la mitad y crece la pérdida de derechos laborales

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Mientras referentes del Gobierno de Javier Milei destacan el crecimiento del trabajo informal, datos del INDEC muestran una marcada brecha de ingresos entre trabajadores registrados y no registrados. Además, crece la preocupación por la pérdida de puestos formales, la falta de cobertura de salud y las dificultades para conseguir empleo.

El crecimiento del empleo informal abrió un nuevo debate en la Argentina. Mientras el presidente Javier Milei y otros funcionarios nacionales destacaron el aumento de los puestos de trabajo por fuera del sistema formal, las cifras oficiales reflejan una diferencia significativa de ingresos y condiciones laborales entre quienes están registrados y quienes trabajan sin aportes jubilatorios.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondientes al segundo trimestre de 2026, los asalariados con descuento jubilatorio percibieron un ingreso promedio de $1.433.794 mensuales. En cambio, quienes no contaban con ese descuento cobraron alrededor de $706.000.

De esta manera, los ingresos de los trabajadores no registrados representaron menos de la mitad de los percibidos por los empleados formales, una diferencia que vuelve a poner en discusión las condiciones del mercado laboral y el alcance de los derechos asociados al empleo registrado.

El Gobierno destaca el crecimiento de la informalidad

En las últimas semanas, distintos referentes del oficialismo señalaron el incremento del trabajo informal como un indicador positivo. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, afirmó que los empleos informales crecieron en más de 510.000 puestos.

Por su parte, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, sostuvo que existen personas que prefieren trabajar por cuenta propia y evitar las obligaciones vinculadas a una relación de dependencia.

Sin embargo, los datos citados por Ámbito muestran otra dimensión del fenómeno: la diferencia salarial entre trabajadores registrados y no registrados, junto con las dificultades para acceder a empleos formales y a los beneficios asociados a ellos.

La informalidad puede responder a distintas situaciones, desde una elección individual de trabajar por cuenta propia hasta la imposibilidad de conseguir un puesto registrado. Por eso, el crecimiento de este segmento no implica necesariamente una mejora general de las condiciones laborales.

Los ingresos informales retrocedieron durante el segundo trimestre

El relevamiento del INDEC también muestra una caída en los ingresos promedio de los asalariados sin descuento jubilatorio entre el primer y el segundo trimestre del año.

Durante los primeros tres meses de 2026, el ingreso promedio de este grupo había alcanzado los $731.000. En el segundo trimestre, el valor descendió a aproximadamente $706.000, lo que representa una baja nominal cercana al 3,4%.

Si se considera el efecto de la inflación, el retroceso en el poder adquisitivo resulta todavía mayor, de acuerdo con el análisis publicado por el medio económico.

La brecha salarial se suma a otras diferencias entre ambas modalidades de empleo. Los trabajadores no registrados suelen carecer de aportes jubilatorios y de cobertura de salud vinculada al empleo, además de contar con una protección laboral más limitada.

La pérdida de empleos registrados y las dificultades para conseguir trabajo

El panorama laboral también está marcado por la reducción de los puestos registrados. Según los datos citados en el informe, el empleo formal perdió más de 370.000 puestos desde diciembre de 2023.

La caída se produjo pese a que el Gobierno impulsó una reforma laboral con el objetivo de promover la registración y modificar las condiciones de contratación.

Al mismo tiempo, se multiplicaron las convocatorias laborales que reunieron a cientos o miles de postulantes para una cantidad limitada de vacantes. Entre los casos mencionados se encuentran una búsqueda para una parrilla en Berazategui, que congregó a unas 1.000 personas, y otra en Moreno, donde más de 2.000 postulantes se presentaron para cubrir 30 puestos en un bazar.

Estas situaciones reflejan las dificultades que atraviesan quienes buscan incorporarse al mercado laboral, aunque cada convocatoria responde a circunstancias particulares.

Además, una encuesta de la consultora Sentimientos Públicos citada por Ámbito indicó que más del 70% de los argentinos consultados preferiría tener un empleo registrado.

La informalidad también alcanza a los pequeños emprendimientos

El abogado laboralista Juan Manuel Ottaviano advirtió que el deterioro del empleo formal también afecta a pequeños emprendimientos y trabajadores independientes.

Según explicó, las plataformas digitales comienzan a mostrar signos de saturación, mientras que otras actividades por cuenta propia funcionan como una alternativa ante la falta de oportunidades laborales.

Ottaviano también señaló que el cierre de microempresas y emprendimientos que habían logrado incorporar colaboradores contribuye a profundizar la informalidad. En esos casos, la desaparición de una unidad productiva puede derivar tanto en la pérdida de puestos de trabajo como en la necesidad de buscar ingresos fuera del sistema registrado.

El especialista describió este proceso como una relación entre la informalidad empresarial y la informalidad laboral: cuando los pequeños negocios dejan de funcionar o reducen su actividad, también se debilitan las posibilidades de generar empleo formal.

Una herramienta para trabajadores independientes con pocos inscriptos

En el marco de la reforma laboral incluida en la Ley Bases, el Gobierno incorporó la figura del trabajador independiente con colaboradores, que permite desarrollar una actividad por cuenta propia con hasta tres colaboradores independientes, sin establecer una relación de dependencia bajo ese régimen.

Sin embargo, según el último informe del jefe de Gabinete, Diego Santilli, citado en la publicación, desde 2024 se inscribieron alrededor de 14.000 personas en esa categoría.

La cifra abre interrogantes sobre el alcance que tuvo hasta el momento ese instrumento para impulsar nuevas formas de contratación y formalización.

En este contexto, el mercado laboral argentino enfrenta una combinación de desafíos: la brecha de ingresos entre trabajadores registrados y no registrados, la reducción de puestos formales y las dificultades de acceso a empleos con cobertura social. La evolución de estos indicadores será clave para evaluar si las nuevas modalidades de trabajo representan una ampliación de oportunidades o una respuesta a la falta de empleo registrado.

Fuente: Ámbito Financiero

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