La baja del poder adquisitivo, la menor producción y el aumento de exportaciones explican la caída del consumo, mientras comerciantes locales advierten una fuerte retracción en las ventas.

El consumo de carne vacuna en la Argentina alcanzó su nivel más bajo en las últimas dos décadas, con un promedio de 47,3 kilos por persona al año, según un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina.
El dato marca una caída interanual del 2,5% y consolida una tendencia descendente sostenida desde el pico de 2008, cuando el consumo superaba los 69 kilos por habitante. En comparación con hace 20 años, la baja ronda los 15 kilos por persona.
Fuerte impacto en Olavarría
En Olavarría, el impacto de esta situación ya se percibe con claridad en las carnicerías, donde comerciantes advierten una merma sostenida en las ventas y cambios en los hábitos de consumo.
Según relatan desde el sector, cada vez más clientes optan por comprar menores cantidades, elegir cortes más económicos o directamente reemplazar la carne vacuna por otras alternativas más accesibles, como pollo o cerdo. Además, se observa una menor frecuencia de compra, lo que refleja la pérdida de poder adquisitivo.
Menor producción y precios en alza
El informe también señala que la producción de carne vacuna cayó un 9,1% en el inicio de 2026, lo que contribuye a la presión sobre los precios.
En ese contexto, el valor del ganado en pie registró subas significativas, mientras que en mostrador los cortes aumentaron alrededor de un 12% en los primeros meses del año, de acuerdo con datos del INDEC, ubicándose por encima de la inflación general.
Factores como la sequía prolongada en años anteriores, la reducción del stock ganadero y una menor oferta de hacienda explican en gran medida esta dinámica.
Más exportaciones, menos consumo interno
En contraposición, las exportaciones muestran una tendencia creciente. Durante el primer bimestre de 2026, los envíos al exterior aumentaron un 6,6%, impulsados también por mejores precios internacionales.
Este escenario refleja un cambio estructural en el mercado: con mayor orientación exportadora y precios en alza, el consumo interno pierde protagonismo y golpea directamente a los comercios de cercanía.
En ciudades como Olavarría, esa transformación ya no es una estadística lejana, sino una realidad cotidiana que se refleja en los mostradores vacíos y en clientes que ajustan cada vez más sus compras.


