Según el último informe del INDEC, más del 40% del aparato productivo nacional permanece paralizado. El promedio general refleja una severa brecha sectorial: mientras la siderurgia y la refinación de petróleo sostienen niveles altos, la industria automotriz, la metalmecánica y la producción de insumos para la construcción sufren profundas caídas.
El mapa productivo de la Argentina sigue dando señales de estancamiento y una marcada disparidad entre sus sectores. De acuerdo con el informe técnico difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en un 58,2% durante el mes de julio. El registro marcó una leve contracción respecto al 58,4% registrado en el mismo período del año anterior, confirmando que más del 40% de la infraestructura fabril del país se encuentra inactiva.
Detrás del promedio general se esconde un comportamiento heterogéneo donde los rubros vinculados al mercado interno y la construcción arrastran las peores cifras. Entre los sectores más golpeados se ubica la industria de productos minerales no metálicos —clave en la elaboración de cemento, vidrio y materiales de obra—, que cayó al 48,6% de su capacidad operativa frente al 57,1% alcanzado doce meses atrás.
Desplome en la metalmecánica y el sector automotor
La situación más crítica del relevamiento la atraviesa el bloque de la metalmecánica, que operó a tan solo un 38,3% de su capacidad potencial. Desde el organismo oficial explicaron que el parate responde al freno en la fabricación de maquinaria agropecuaria, con una baja interanual del 46,6%, y al retroceso del 20,9% en la producción de electrodomésticos.
En una línea similar se posicionó la industria automotriz, que utilizó apenas el 39,0% de sus instalaciones productivas, retrocediendo más de cinco puntos respecto a julio del año pasado por el menor ensamblado de unidades en las terminales. Asimismo, el rubro de productos de caucho y plástico funcionó al 40,2% y la industria textil apenas alcanzó un 45,3% de uso de su infraestructura instalada.
El petróleo, el acero y la agroindustria atenúan el impacto
En el extremo opuesto, un grupo reducido de sectores intensivos y volcados al mercado externo permitió compensar el indicador general. La refinación de petróleo encabezó el dinamismo fabril al alcanzar un 89,9% de uso operativo gracias al mayor procesamiento de crudo, seguida por las industrias metálicas básicas, que ascendieron al 71,8% impulsadas por una suba del 15,3% en la producción de acero crudo.
Por su parte, la elaboración de alimentos y bebidas se posicionó en un 66,0% de uso de su capacidad, sostenida por el impulso de la molienda de oleaginosas que registró un aumento interanual del 10,7% en el procesamiento de soja. A pesar de estos amortiguadores, los gremios del sector industrial manifestaron su preocupación por el impacto de la capacidad ociosa sobre los puestos de trabajo, advirtiendo sobre el riesgo de suspensiones y recortes de personal.
Fuente: Mundo Gremial


