La masacre de Flores: Matías Bagnato reconstruye su historia en una serie documental producida por Campanella

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A más de 32 años del incendio que terminó con la vida de sus padres, sus dos hermanos y un amigo de la familia, el único sobreviviente cuenta su historia en primera persona. La producción de tres episodios se estrena este 22 de octubre en HBO Max y pone el foco no solo en el crimen, sino también en la resiliencia, el acompañamiento de su abuela y la lucha por los derechos de las víctimas.

La masacre de Flores vuelve a ocupar un lugar central en la memoria argentina a través de una nueva serie documental que reconstruye uno de los crímenes más estremecedores de la historia reciente del país. Esta vez, el relato está en manos de Matías Bagnato, el único sobreviviente del incendio intencional que destruyó a su familia en febrero de 1994.

La producción, titulada La masacre de Flores, llegará este 22 de octubre a HBO Max. Dirigida por Augusto Tejada, realizada por 100 Bares y con Juan José Campanella entre sus productores ejecutivos, la serie propone un recorrido en tres episodios por el crimen, sus consecuencias y las décadas de lucha que atravesó Bagnato para reconstruir su vida.

En una entrevista con LA NACION, el sobreviviente y el cineasta explicaron por qué decidieron contar esta historia a través de un documental y no de una ficción. La propuesta busca recuperar una dimensión que durante años quedó relegada detrás de la tragedia: la vida cotidiana de la familia Bagnato antes del ataque y los vínculos que permitieron seguir adelante después de una pérdida devastadora.

El crimen que conmocionó al barrio de Flores

El 17 de febrero de 1994, Fructuoso Álvarez González provocó un incendio en la vivienda de la familia Bagnato, en el barrio porteño de Flores. El ataque terminó con la vida de José y Alicia, los padres de Matías; sus hermanos Fernando y Alejandro; y Nicolás Borda, un amigo que se había quedado a dormir en la casa.

Matías, que tenía 16 años, fue el único sobreviviente.

Después del crimen, comenzó un largo recorrido marcado por el duelo, las amenazas y los reclamos ante la Justicia. Durante años, Bagnato debió insistir para obtener protección y respuestas, mientras intentaba construir una vida propia sin dejar atrás la memoria de quienes había perdido.

La muerte de Álvarez González marcó, según explicó Campanella, el cierre de una etapa que se había extendido durante tres décadas. Ese desenlace fue uno de los factores que impulsaron la decisión de contar la historia hasta el final.

“Esta historia termina después de treinta años y se puede contar hasta el final”, explicó el cineasta al recordar el proceso que compartió con Bagnato durante casi dos décadas.

Los videos familiares que permiten conocer otra historia

Uno de los aspectos más significativos del documental es la recuperación de videos domésticos que Bagnato no había podido digitalizar durante años. Las imágenes muestran a sus padres y hermanos con vida, en escenas cotidianas que permiten reconstruir cómo era la familia antes de la tragedia.

“Yo lo tomo como un regalo tan grandioso: tener esta posibilidad de que todos vean la clase de familia que éramos”, expresó Bagnato.

El material de archivo ofrece una perspectiva diferente de un caso que, durante décadas, quedó asociado principalmente con el incendio y sus consecuencias judiciales. En lugar de limitarse a reconstruir el crimen, la serie también busca devolverles presencia y voz a las personas que murieron.

Para el sobreviviente, esa posibilidad tiene un valor especial: compartir recuerdos que durante mucho tiempo permanecieron en el ámbito privado y mostrar la historia familiar más allá de las imágenes con las que el país recuerda la masacre.

La abuela que se convirtió en su principal sostén

En el relato de Bagnato, su abuela materna ocupa un lugar central. Después de perder a su hija y a sus nietos, la mujer se convirtió en el principal apoyo del adolescente que había quedado solo frente a una situación extraordinaria.

Ambos formaron un equipo para atravesar el duelo, las dificultades judiciales y las amenazas que continuaron durante años. Con el tiempo, los roles también cambiaron: quien había sostenido a Matías durante su adolescencia necesitó, en sus últimos años, el acompañamiento de su nieto.

“Sin ese pilar, esa contención, ese apoyo mutuo y ese equipo que formamos, hubiera sido imposible”, recordó Bagnato al explicar cómo consiguió seguir adelante.

Campanella, por su parte, destacó la fortaleza de ambos y la manera en que lograron reconstruir sus vidas sin quedar atrapados en el odio o el deseo de venganza.

El director consideró que esa capacidad de resistencia sería difícil de transmitir mediante una ficción. A su entender, los hechos reales tienen una fuerza particular porque muestran situaciones que, si aparecieran en una película, podrían parecer inverosímiles.

Sin embargo, Bagnato prefiere evitar cualquier imagen heroica de sí mismo o de su abuela.

“Yo no soy un superhéroe y la abuela tampoco”, afirmó. Y agregó que espera que la experiencia pueda ayudar a otras personas a encontrar fuerzas para atravesar sus propias dificultades.

Una historia de terror, pero también de amor

La serie también aborda el impacto emocional que tuvo la tragedia y el enojo que Bagnato sintió frente a la vida y la muerte de sus hermanos, especialmente por la corta edad que tenían.

El sobreviviente reconoció que atravesó momentos de bronca y preguntas difíciles de responder. En ese proceso, el acompañamiento de su abuela fue determinante para evitar que el resentimiento definiera su vida.

Con los años, los afectos que construyó —sus amistades, su pareja y otros vínculos— se convirtieron en una parte fundamental de su recuperación.

Campanella vinculó esa experiencia con uno de los temas recurrentes de su obra: la familia entendida no solo como un lazo de sangre, sino también como una red de personas que se acompañan y se eligen.

La historia de Bagnato, desde esa perspectiva, combina dos extremos: la violencia ejercida por el responsable del crimen y la capacidad de los sobrevivientes para sostenerse mutuamente y reconstruir sus vidas.

El reclamo de las víctimas ante la Justicia

Otro de los ejes del documental es la relación de Bagnato con el sistema judicial. El sobreviviente sostuvo que, durante mucho tiempo, la atención estuvo concentrada en el acusado y sus derechos, mientras las necesidades de las víctimas quedaron relegadas.

“Siempre el ojo estuvo puesto en el victimario y no en la víctima”, señaló.

En su testimonio, destacó la importancia de la ley de víctimas, aunque consideró que todavía falta avanzar para garantizar un acompañamiento efectivo a quienes atraviesan procesos penales.

Su reclamo no apunta, aclaró, a quitar derechos a las personas acusadas o condenadas, sino a evitar que las víctimas tengan que insistir permanentemente para obtener protección, información y respuestas.

Para Bagnato, ninguna persona elige convertirse en víctima de un delito ni tener que recorrer tribunales después de perder a un ser querido. Por eso, considera necesario un cambio en la forma en que las instituciones acompañan a quienes atraviesan esas situaciones.

Estreno en HBO Max

La masacre de Flores se estrenará el 22 de octubre en HBO Max y estará compuesta por tres episodios. La dirección está a cargo de Augusto Tejada, con producción de 100 Bares y Juan José Campanella como uno de los productores ejecutivos.

La serie reúne testimonios, archivos y recuerdos personales para reconstruir el crimen y sus consecuencias, pero también para mostrar la vida que existía antes de aquella noche y el camino que emprendieron los sobrevivientes.

Más de tres décadas después, Bagnato vuelve sobre una historia que marcó su vida y la memoria colectiva del país. Esta vez, el objetivo no es solamente recordar cómo murió su familia, sino también contar quiénes fueron, qué vínculos lo ayudaron a seguir adelante y por qué considera importante que su experiencia pueda servir a otras personas.

“Creo que todos tenemos esa fuerza”, sostuvo. Con esa idea, el documental propone mirar más allá de la tragedia y poner en primer plano la memoria, los afectos y la posibilidad de reconstruir una vida después de lo impensable.

Fuente: La Nación

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