El CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, alertó que los inventarios globales de crudo y combustibles se redujeron fuertemente durante la crisis en Medio Oriente. La reapertura completa del estrecho de Ormuz será determinante para aliviar la presión sobre el mercado.
El mercado mundial del petróleo enfrenta una situación de tensión que podría prolongarse más allá de una eventual normalización de los envíos. Amin Nasser, CEO de Saudi Aramco, advirtió que los inventarios globales de petróleo se encuentran en niveles muy bajos y que recomponerlos podría demandar hasta dos años, incluso si el tránsito por el estrecho de Ormuz vuelve a funcionar con normalidad.
La advertencia fue realizada este lunes durante el Energy Intelligence Forum, en Londres, en un contexto marcado por las dificultades que atraviesa el suministro energético desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.
Según Nasser, el mundo contaba con alrededor de 10.000 millones de barriles almacenados cuando comenzó la crisis, pero esa cifra se redujo a menos de 6.000 millones. Además, una parte importante de esos volúmenes no puede utilizarse de manera inmediata por restricciones técnicas y operativas.
Las reservas de emergencia ofrecen un alivio, pero no solucionan el problema
La advertencia de Aramco se conoció pocos días después de que los países del G7 acordaran liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo y diésel de sus reservas de emergencia, con el objetivo de moderar las presiones sobre los precios de los combustibles.
Para Nasser, esa medida puede otorgar tiempo a los mercados, pero no resuelve el desequilibrio entre la oferta y la demanda. El ejecutivo estimó que ya se utilizaron alrededor de 1.000 millones de barriles de los inventarios mundiales para compensar la pérdida de suministro provocada por la crisis.
El problema, según su evaluación, es que una vez que los países comienzan a utilizar sus reservas estratégicas deben posteriormente reconstruirlas. Ese proceso podría demandar hasta dos años si se busca mantener al mismo tiempo el abastecimiento necesario para cubrir el consumo mundial.
Nasser calculó que sería necesario sumar al menos 2 millones de barriles diarios de demanda durante los próximos 18 meses para recuperar los inventarios, una exigencia adicional para un mercado que ya se encuentra bajo presión.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la tensión
Uno de los principales factores detrás de la incertidumbre es el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético internacional.
La zona permanece parcialmente obstruida desde el inicio del conflicto y continúa condicionando el traslado de petróleo y combustibles desde el Golfo Pérsico.
Por eso, el titular de Aramco sostuvo que la presión sobre el mercado seguirá aumentando hasta que Ormuz vuelva a abrirse completamente y se recupere la confianza de los operadores.
La situación también afecta especialmente al mercado de combustibles refinados. Nasser señaló que, aunque la tensión sobre el crudo es significativa, los precios de los productos refinados aumentaron todavía más, debido a las dificultades para garantizar un suministro estable.
El petróleo vuelve a fluir, pero los riesgos continúan
Los países productores del Golfo lograron incrementar sus exportaciones durante las últimas semanas y algunos flujos llegaron a niveles similares a los registrados antes del conflicto.
Sin embargo, la recuperación de los embarques no eliminó los riesgos vinculados con la seguridad de las rutas marítimas. Reuters informó que durante septiembre las exportaciones de crudo y condensados desde Medio Oriente llegaron a superar los niveles previos a la guerra durante varios días, aunque los ataques contra buques incrementaron la incertidumbre sobre la continuidad de esos flujos.
En ese contexto, el Brent se mantuvo alrededor de los 100 dólares por barril, pese a la recuperación parcial de los envíos. La cotización continúa incorporando una prima asociada al riesgo de nuevas interrupciones en el abastecimiento.
Aramco busca rutas alternativas
Saudi Aramco también trabaja para reducir su dependencia de Ormuz. La compañía utiliza infraestructura que permite trasladar petróleo hacia terminales del mar Rojo y analiza nuevas alternativas de exportación y almacenamiento.
Entre ellas se encuentra el oleoducto Este-Oeste, que conecta las zonas productoras sauditas con terminales del mar Rojo. Nasser explicó que Aramco estudia ampliar las rutas disponibles para evitar que una única vía de transporte pueda convertirse en un punto de estrangulamiento para el suministro internacional.
La compañía también recuperó parte del funcionamiento de esta infraestructura después de interrupciones registradas durante septiembre.
Así, el mercado petrolero enfrenta una combinación de factores que excede la evolución diaria del precio del barril: inventarios reducidos, dificultades logísticas, riesgos sobre las rutas marítimas y la necesidad de reconstruir las reservas utilizadas durante la crisis.
Aunque el aumento de los envíos desde Medio Oriente aportó cierto alivio, la advertencia de Aramco muestra que la recuperación de los inventarios podría extenderse mucho más allá de una eventual normalización del tránsito por Ormuz.
Fuente: Reuters, Ámbito y Saudi Aramco.


