Ocho de cada diez argentinos siente que su salario pierde frente a la inflación

Más leídos

Una encuesta de Zentrix mostró que el 81,8% de los consultados considera que sus ingresos no logran superar la evolución de los precios. La preocupación por salarios e ingresos quedó por encima de la inflación y la brecha se profundiza entre los hogares de menores y mayores ingresos.

La percepción sobre el poder adquisitivo continúa siendo uno de los principales problemas económicos para los argentinos. El 81,8% de los encuestados considera que su salario no logra ganarle a la inflación, según un relevamiento realizado por la consultora Zentrix.

El porcentaje representa una leve suba respecto de agosto, cuando el 81,2% de los consultados tenía esa percepción. El dato aparece en un contexto en el que, aunque la inflación mensual se haya desacelerado respecto de períodos anteriores, los hogares continúan enfrentando un nivel de precios acumulado que condiciona el poder de compra de sus ingresos.

La encuesta también refleja un clima de preocupación más amplio. El 57,4% de los participantes se manifestó pesimista respecto del futuro del país, mientras que el 34,3% mantiene una mirada optimista.

Salarios e ingresos, por encima de la inflación entre las principales preocupaciones

Al consultar cuáles son los problemas que más preocupan a los argentinos, los ingresos y salarios ocuparon el primer lugar, con el 50,1% de las respuestas.

Muy cerca quedó la incertidumbre económica, mencionada por el 49,8%. Luego aparecen el desempleo, con 40,9%; la corrupción, con 39,6%; y las tarifas de los servicios públicos, con 35,2%.

La inflación, en cambio, quedó en el último lugar entre los diez temas relevados, con el 12,7%.

La aparente contradicción entre ambos resultados tiene una explicación: para Zentrix, una cosa es la variación mensual de los precios y otra diferente es la percepción que tienen los hogares sobre el poder adquisitivo acumulado de sus ingresos.

“Que la inflación sea la última preocupación y que la gran mayoría sienta que el salario no alcanza no es una contradicción: sugiere que el índice y la experiencia miden cosas distintas”, señaló la consultora.

La diferencia entre la inflación mensual y el costo de vida

El dato ayuda a explicar por qué una desaceleración de la inflación no necesariamente se traduce en una percepción inmediata de recuperación económica.

El índice de precios mide cuánto aumentan los bienes y servicios en un período determinado. Las familias, en cambio, comparan sus ingresos actuales con el nivel de precios que deben afrontar para sostener su consumo cotidiano.

Por eso, aun cuando la velocidad de los aumentos sea menor, los precios acumulados pueden continuar representando una presión importante sobre los ingresos.

Esta diferencia también aparece en la relación de los encuestados con las estadísticas oficiales. El 67,1% considera que la inflación informada por el Indec no refleja lo que observa en su vida cotidiana, mientras que el 30,6% sostiene que sí representa su experiencia.

El resultado se mantiene relativamente estable respecto de agosto, cuando el 65,8% había expresado desconfianza hacia el dato oficial.

La situación económica personal no se percibe igual que la del país

La encuesta también mostró una diferencia entre la evaluación que las personas hacen de su propia situación y la que realizan sobre el escenario nacional.

Mientras que el 39,3% califica negativamente su situación económica personal, el porcentaje asciende al 61,5% cuando se refiere a la situación económica del país.

El contraste muestra que la percepción sobre la economía nacional resulta considerablemente más negativa que la evaluación individual de los propios hogares.

Sin embargo, el problema del poder adquisitivo aparece transversalmente y con diferencias importantes según el nivel socioeconómico.

Los hogares de menores ingresos son los más afectados

La capacidad de llegar a fin de mes presenta una marcada diferencia entre los distintos sectores sociales.

Entre las personas de menores ingresos, el 59,6% afirma que el dinero no le alcanza más allá del día 15 del mes.

La situación se vuelve todavía más restrictiva si se amplía el período: el 83,3% de este grupo asegura que sus ingresos se agotan como máximo el día 20.

En el extremo opuesto, la realidad de los sectores de mayores ingresos es muy diferente. El 61,9% de las personas de clase alta sostiene que logra llegar a fin de mes y además puede ahorrar.

Los datos muestran así que el impacto de la pérdida de poder adquisitivo no es uniforme y que la posibilidad de generar ahorro continúa fuertemente vinculada al nivel de ingresos.

Qué muestran los datos sobre los ingresos reales

La percepción relevada por Zentrix encuentra además un correlato en distintos indicadores sobre ingresos reales.

Según datos citados por Equilibra, el ingreso real disponible de 14,5 millones de personas cayó 0,9% mensual y 5,4% interanual en septiembre, y se ubicó 16,1% por debajo del promedio registrado entre enero y septiembre de 2023.

La evolución tampoco fue igual para todos los grupos.

Los salarios privados registrados del SIPA registraron una baja del 1,7% mensual y del 4,8% interanual, mientras que las jubilaciones mínimas con bono retrocedieron 0,6% mensual y 10,1% interanual.

Las jubilaciones que no corresponden al haber mínimo tuvieron una variación mensual de -0,1% y una caída interanual del 4,8%.

Los salarios públicos, por su parte, mostraron una recuperación mensual del 1,3% y acumularon todavía una baja interanual del 6,5%.

El salario privado formal concentra parte del retroceso

Si se analiza el ingreso real registrado y se lo ajusta por la evolución del IPC, el indicador mostró una caída del 0,6% mensual y del 3,1% interanual.

En comparación con el promedio de enero-septiembre de 2023, quedó 10,3% por debajo.

Nuevamente, el mayor retroceso correspondió al salario privado formal, que cayó 1,2% mensual y 3,2% interanual.

Las jubilaciones mínimas con bono disminuyeron 0,3% mensual y 5,8% interanual, mientras que los haberes previsionales no mínimos permanecieron prácticamente estables en la comparación mensual, aunque acumularon una baja interanual del 1,3%.

En contraste, los salarios públicos avanzaron 0,8% mensual, aunque todavía se encontraban 3% por debajo del nivel registrado un año antes.

Una economía que se mide también desde el bolsillo

Los resultados de la encuesta muestran que la discusión sobre la inflación ya no pasa únicamente por cuánto aumentan los precios mes a mes. Para una amplia mayoría de los consultados, el punto central es qué capacidad de compra conserva el salario frente al costo de vida.

Mientras los indicadores oficiales permiten observar la evolución de precios e ingresos en distintos períodos, la experiencia cotidiana de los hogares se construye a partir de cuánto pueden comprar, cuánto duran sus ingresos durante el mes y si existe margen para ahorrar.

En ese escenario, la percepción de que el salario pierde frente a la inflación alcanza a más de ocho de cada diez argentinos y convierte al poder adquisitivo en una de las principales preocupaciones económicas de la población.

Fuente: Infobae, Zentrix y Equilibra.

- Advertisement -spot_img

Más noticias

- Advertisement -spot_img

Últimos artículos