La compañía británica sostiene que el proyecto Sea Lion continúa con el objetivo de iniciar su primera producción durante el primer trimestre de 2028. La Argentina anunció sanciones y un procedimiento de arbitraje internacional contra el Reino Unido por la explotación de hidrocarburos en una zona cuya soberanía reclama.
La empresa británica Rockhopper Exploration mantiene el cronograma previsto para el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la cuenca Norte de las Islas Malvinas, y sostiene que la primera producción continúa prevista para el primer trimestre de 2028.
El proyecto es operado junto con Navitas Petroleum, compañía que posee el 65% de participación, mientras que Rockhopper tiene el 35% restante. La empresa británica había confirmado en agosto que el desarrollo de la primera fase permanecía encaminado hacia la producción inicial prevista para 2028.
La confirmación se produce en medio de una escalada de medidas impulsadas por el Gobierno argentino contra empresas y actores vinculados con las actividades hidrocarburíferas en torno a las islas.
El proyecto Sea Lion
La primera etapa del desarrollo contempla la explotación del área norte del yacimiento. De acuerdo con la documentación de Rockhopper, la Fase 1 prevé la perforación de 11 pozos y una producción máxima estimada cercana a los 50.000 barriles diarios.
Para esta etapa se utilizará el buque de producción, almacenamiento y descarga Aoka Mizu, que se encuentra en proceso de adecuación para su incorporación al proyecto. La compañía informó que los trabajos de perforación y completamiento están previstos para comenzar a principios de 2027.
Rockhopper también avanzó junto con Navitas en una segunda etapa de desarrollo. En agosto, la empresa informó que su socio había ejercido una opción para adquirir el OSX-1, una segunda unidad flotante que podría utilizarse para acelerar el desarrollo del área central del yacimiento.
Según los planes comunicados por la compañía, esa segunda etapa contempla 38 pozos y podría sumar hasta unos 125.000 barriles diarios de capacidad de producción. Sin embargo, Rockhopper aclaró que todavía deben cumplirse distintas condiciones antes de que esa ampliación avance.
Las medidas impulsadas por Argentina
El desarrollo petrolero se encuentra en el centro de una disputa entre Argentina y el Reino Unido debido a la cuestión de soberanía sobre las Islas Malvinas y los espacios marítimos circundantes.
El Gobierno argentino anunció el 28 de septiembre el inicio del procedimiento de arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Según informó la Casa Rosada, la medida busca impedir la explotación de hidrocarburos vinculada con Sea Lion y cuestionar nuevas autorizaciones para la explotación de recursos naturales en la plataforma continental que Argentina considera propia.
La administración de Javier Milei también había iniciado durante septiembre procedimientos sancionatorios contra empresas y personas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en la zona. En particular, el Gobierno informó el inicio de expedientes contra 45 sujetos el 4 de septiembre y posteriormente amplió esa lista con otros 15.
Argentina sostiene su reivindicación de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, mientras que el Reino Unido administra las islas y mantiene su propia posición sobre la soberanía.
El reclamo argentino llegó al plano internacional
El Gobierno nacional había anticipado el conflicto durante el discurso de Javier Milei ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde el Presidente volvió a reclamar la reanudación de las negociaciones con el Reino Unido sobre la cuestión de soberanía.
Dos días después, la Casa Rosada anunció formalmente el procedimiento de arbitraje internacional. Según el comunicado oficial, si el Reino Unido no cumple con el requerimiento argentino dentro del plazo establecido, la Argentina prevé solicitar al Tribunal Internacional del Derecho del Mar medidas provisionales destinadas a preservar los derechos que el país reivindica sobre su plataforma continental.
La posición argentina se apoya además en la Ley 26.659, que establece restricciones para empresas que desarrollen actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización nacional. En 2013, el Estado argentino ya había inhabilitado por 20 años a Rockhopper Exploration para desarrollar actividades en el país por operaciones hidrocarburíferas realizadas en zonas próximas a las Malvinas sin autorización argentina.
Un proyecto que mantiene su cronograma
Mientras continúa la disputa diplomática y jurídica, Rockhopper mantiene como objetivo el inicio de la producción durante el primer trimestre de 2028. La empresa informó que la Fase 1 fue aprobada a fines de 2025 y que cuenta con un esquema de financiamiento para avanzar con el desarrollo.
La evolución del proyecto dependerá, por un lado, del cumplimiento de las distintas etapas técnicas y financieras previstas por las compañías y, por otro, del desarrollo de las acciones administrativas, diplomáticas y jurídicas impulsadas por la Argentina.
Por el momento, ambos procesos avanzan en paralelo: Rockhopper continúa preparando el desarrollo de Sea Lion con producción prevista para 2028, mientras Argentina profundiza sus acciones para impedir la explotación hidrocarburífera que considera incompatible con sus derechos de soberanía.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas, Rockhopper Exploration, Gobierno de la República Argentina y documentación oficial del proyecto Sea Lion.


