Tandil tendrá su primer Sitio de la Memoria en la Quinta de los Méndez

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El espacio funcionará en el predio donde operó un centro clandestino de detención y tortura durante la última dictadura. Será el primer Sitio de la Memoria de la ciudad y también el primer inmueble de propiedad privada utilizado para ese fin que es expropiado en la provincia.

Tandil avanza hacia la construcción de su primer Sitio de la Memoria, un proyecto que tendrá como escenario la histórica Quinta de los Méndez, el lugar donde durante la última dictadura funcionó un centro clandestino de detención y tortura.

El predio perteneció a los hermanos Emilio y Julio Méndez y fue utilizado por integrantes de las fuerzas represivas durante el terrorismo de Estado. Su recuperación y transformación en un espacio destinado a preservar la memoria constituye, para organizaciones de derechos humanos, universidades y referentes de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia, un paso significativo para la ciudad.

La iniciativa tiene además una particularidad: se trata del primer inmueble privado utilizado como centro clandestino de detención y tortura que es expropiado para convertirse en un espacio de memoria.

Un lugar para reconstruir la historia

El pasado viernes 25 de septiembre, la Provincia de Buenos Aires tomó posesión del predio, luego de que la Legislatura bonaerense aprobara su expropiación a fines de 2024.

El terreno, de aproximadamente 70 por 120 metros, fue recorrido por vecinos, funcionarios, dirigentes y representantes de distintos sectores que participaron de las primeras tareas de limpieza y desmalezado.

Para muchos tandilenses fue también la primera oportunidad de ingresar al lugar donde había funcionado la quinta de los hermanos Méndez. La vivienda original había sido demolida luego del retorno de la democracia, pero durante las tareas realizadas recientemente fueron encontrados restos de sus cimientos.

Ahora comienza una nueva etapa: reconstruir, con testimonios, documentos y trabajo comunitario, cómo funcionó aquel espacio y qué ocurrió allí.

La intención es conformar una mesa de trabajo integrada por organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, vecinos, docentes, autoridades universitarias y distintos actores de la comunidad para definir las características que tendrá el futuro Sitio de la Memoria.

La memoria como herramienta para las nuevas generaciones

Desde la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen), el proyecto también es pensado como una herramienta pedagógica.

María Nazábal, coordinadora del Área de Derechos Humanos de la universidad, destacó la importancia de contar con un espacio que permita trabajar con estudiantes secundarios y universitarios sobre la historia reciente y las políticas de memoria.

En ese sentido, recordó las experiencias desarrolladas a través de programas como Escuelas con Memoria, que incluyen recorridas por antiguos centros clandestinos de detención.

El contacto directo con esos lugares, explicó, genera una experiencia diferente a la que puede producir una clase o un relato exclusivamente teórico.

“Vamos con los chicos a los excentros clandestinos de detención como La Huerta, por ejemplo, porque es distinto estar en el lugar donde sucedieron las cosas o escuchar a las víctimas del terrorismo de Estado”, señaló.

Para Nazábal, esas experiencias permiten que los jóvenes se involucren de otra manera con la temática y puedan construir sus propias preguntas a partir del contacto con los espacios y con los testimonios de quienes atravesaron la represión.

Una historia atravesada por más de 35 desaparecidos

El futuro Sitio de la Memoria buscará recuperar no solamente la historia de la Quinta de los Méndez, sino también las historias de las más de 35 personas desaparecidas de Tandil durante la última dictadura.

Entre los casos que marcaron la historia judicial de la ciudad se encuentra el de Carlos “El Negro” Moreno, abogado laboralista secuestrado el 29 de abril de 1977.

Moreno permaneció cautivo en la quinta y fue sometido a torturas. El 3 de mayo de ese año consiguió escapar hacia un establecimiento lindero, pero posteriormente fue recapturado y asesinado.

Su caso llegó a juicio en 2012 y terminó con la condena de los hermanos Emilio y Julio Méndez, en una causa particularmente significativa porque permitió establecer judicialmente la participación de civiles en el sistema represivo de la dictadura.

El caso Carlos Moreno y la participación civil

El proceso judicial permitió reconstruir parte de lo sucedido en la Quinta de los Méndez y puso el foco en una dimensión de la represión que durante años permaneció menos visible: la participación y complicidad de sectores civiles con el aparato represivo estatal.

Matías Moreno, hijo de Carlos y actual subsecretario de Derechos Humanos bonaerense, recordó la importancia personal que tiene la recuperación de ese lugar.

“Pienso en mi abuela paterna, la Nona, que marcó el camino al buscar justicia por el asesinato de mi padre”, señaló.

Al mismo tiempo, destacó el desafío de transformar los lugares vinculados con el terrorismo de Estado en espacios destinados a la memoria y la educación.

La Quinta de los Méndez, en ese sentido, permitirá abordar la complejidad del sistema represivo y mostrar que los centros clandestinos no funcionaron únicamente dentro de dependencias militares o policiales.

Las preguntas incómodas también forman parte de la memoria

Uno de los desafíos que plantea el trabajo con jóvenes es cómo abordar las preguntas que aparecen alrededor de la dictadura y del terrorismo de Estado.

Desde la Universidad, Nazábal sostiene que incluso aquellas preguntas que pueden resultar incómodas deben ser utilizadas como punto de partida para trabajar con información, documentos, sentencias judiciales y testimonios de sobrevivientes.

En ese proceso, el objetivo es que los estudiantes puedan construir una mirada propia basada en el conocimiento de los hechos y en las voces de quienes atravesaron la represión.

La experiencia, según la coordinadora, genera resultados que van más allá de una actividad escolar: jóvenes que posteriormente participan de actos por el 24 de marzo, pintan pañuelos o se involucran en programas vinculados con memoria y derechos humanos.

La tarea, en definitiva, consiste en encontrar nuevas formas de transmitir una historia que para las generaciones más jóvenes no es una experiencia vivida, sino parte de la memoria colectiva.

La Quinta de los Méndez se transforma en un espacio de memoria

La recuperación del predio abre ahora una nueva etapa para Tandil. Después de años de abandono, la Quinta de los Méndez dejará de ser solamente un lugar asociado al horror y comenzará a proyectarse como un espacio destinado a preservar testimonios, reconstruir hechos y transmitir la historia del terrorismo de Estado.

El proyecto se suma a otras iniciativas impulsadas en la provincia de Buenos Aires para recuperar antiguos centros clandestinos y convertirlos en sitios destinados a la memoria y la educación.

Para Tandil, sin embargo, representa además una deuda histórica: contar con un espacio propio que permita recordar a sus desaparecidos y explicar, especialmente a las nuevas generaciones, qué ocurrió en la ciudad durante la última dictadura.

La construcción del Sitio de la Memoria en la Quinta de los Méndez será, así, una nueva herramienta para sostener una consigna que atraviesa a las políticas de derechos humanos: Memoria, Verdad y Justicia para que el Nunca Más siga siendo una construcción colectiva.

Fuente: Página/12.

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