El exceso de agua podría complicar la siembra de cultivos de verano y la cosecha de trigo.
Luego de varias campañas marcadas por la falta de lluvias, el escenario climático para los próximos meses plantea un panorama muy diferente para el sector agropecuario. Un modelo predictivo de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) anticipa un período de precipitaciones por encima de los valores habituales en la región núcleo, con el mayor impacto previsto hacia el final de 2026.
Las proyecciones de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) estiman que las lluvias podrían ubicarse alrededor de un 30% por encima del promedio en octubre, alcanzar un exceso cercano al 70% en noviembre y llegar hasta un 90% por encima de los registros históricos en diciembre.
El escenario está asociado al desarrollo del fenómeno climático El Niño, que durante los próximos meses podría favorecer un importante aporte de humedad sobre distintas zonas productivas del país.
Un modelo basado en décadas de registros
Para elaborar sus proyecciones, la BCR actualizó un modelo estadístico desarrollado originalmente en 2023. La herramienta utiliza información meteorológica de los últimos 50 años, proveniente de 36 estaciones de la red GEA/BCR, y la combina con datos de diez modelos climáticos globales.
De acuerdo con los especialistas de la entidad, el fenómeno podría alcanzar una intensidad entre fuerte y muy fuerte durante el último trimestre del año.
El consultor meteorológico de la BCR, Alfredo Elorriaga, señaló que la temperatura superficial del Pacífico mostró un incremento sostenido durante las últimas semanas, una evolución compatible con el fortalecimiento del fenómeno.
El exceso de agua también puede convertirse en un problema
Si bien el regreso de las precipitaciones representa una mejora para los suelos que atravesaron períodos prolongados de déficit hídrico, el exceso de lluvias puede generar nuevas dificultades para el sector productivo.
Uno de los principales riesgos está relacionado con la falta de piso, que podría impedir o retrasar el ingreso de maquinaria a los lotes.
La situación adquiere especial relevancia porque durante los últimos meses del año coincidirán diferentes tareas agrícolas. La cosecha de trigo se superpondrá con la siembra de cultivos de verano, mientras que las condiciones de humedad podrían reducir considerablemente la cantidad de días disponibles para trabajar.
La siembra y la cosecha, bajo presión
Según las proyecciones, uno de los momentos más complejos podría darse entre noviembre y diciembre.
Durante ese período deberán desarrollarse tareas vinculadas con la cosecha de trigo, la siembra de soja de segunda y el maíz tardío, lo que podría generar dificultades logísticas si se mantienen los elevados niveles de humedad.
El maíz aparece entre los cultivos que podrían quedar más expuestos ante un escenario de lluvias intensas, especialmente si la implantación se realiza sobre terrenos anegados o con escasa capacidad de tránsito.
Ante este panorama, desde el sector agropecuario se analiza la posibilidad de adelantar determinadas labores, particularmente la siembra de maíz, para reducir la exposición a las precipitaciones previstas hacia diciembre.
Qué se espera para 2027
Las proyecciones también contemplan la evolución del fenómeno durante el próximo año. A diferencia de otros episodios de El Niño, los modelos actuales prevén una transición progresiva hacia condiciones neutrales durante abril de 2027.
Además, las temperaturas más frías previstas en el Atlántico hacia el cierre de 2026 podrían limitar parcialmente el ingreso adicional de humedad sobre el este del territorio argentino.
De todos modos, los especialistas advierten que el escenario requiere planificación y seguimiento, ya que la disponibilidad de pocos días con condiciones adecuadas para ingresar a los lotes podría convertirse en uno de los principales desafíos para los productores durante la próxima campaña.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario / Guía Estratégica para el Agro


