Un informe elaborado por la oficina argentina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), basado en la Primera Encuesta de Intenciones Reproductivas en Argentina, reveló que casi seis de cada diez personas entre 18 y 45 años enfrentan una brecha entre la cantidad de hijos que quisieran tener y los que efectivamente tienen, postergando o renunciando a sus deseos reproductivos.
De la baja de fecundidad a la «brecha reproductiva»
La investigación contrapone la idea de que la drástica disminución en los nacimientos se deba únicamente a un desinterés por formar una familia:
Evolución de la tasa de fecundidad: En el año 2000 el promedio era de 2,5 hijos por mujer; para 2024 la tasa cayó a 1,2 hijos por mujer, ubicándose sustancialmente por debajo del nivel de reemplazo poblacional (2,1 hijos por mujer).
El deseo persiste: El 65% de los encuestados considera que tener hijos es un factor importante o muy importante para alcanzar una vida plena, mientras que un 59% aspira a tener entre uno y tres hijos (siendo la pareja con dos hijos el modelo ideal para el 34%).
Exceso reproductivo: Un 11% de las personas en edad reproductiva (y un 19% en la franja de 45 a 70 años) manifestó haber tenido más hijos de los que originalmente deseaba.
Los principales factores que frenan la maternidad y paternidad
El estudio destaca que las decisiones reproductivas están fuertemente supeditadas a condicionantes socioeconómicos y culturales:
Priorización de la estabilidad económica y vivienda: Si bien tener hijos es un deseo extendido, los encuestados ubicaron con mayor prioridad otros logros personales como la salud (97%), la seguridad económica (96%), la vivienda propia (95%) y el desarrollo profesional (92%).
Postergación de la edad ideal: Aunque la edad percibida como ideal para ser padres se ubica entre los 27 y 28 años, la maternidad y paternidad se trasladan progresivamente hacia el rango de los 30 a 39 años.
Brecha en las tareas de cuidado: Para las mujeres, la distribución inequitativa de las tareas domésticas y de crianza actúa como un freno directo para tener más hijos, mientras que los varones tienden a percibir un reparto más equitativo de dichas cargas.
Fuente: Infobae


