La creciente precarización laboral y la caída de puestos en los sectores público y privado han empujado a miles de trabajadores hacia la informalidad y el trabajo independiente.
Según un informe de la firma C-P Consultora basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, la informalidad funcionó como amortiguador para evitar un salto mayor en la tasa de desempleo, aunque a costa de un fuerte deterioro del poder adquisitivo.
De acuerdo con las estadísticas oficiales del INDEC, la desocupación pasó del 6,9% al 7,8%, mientras que la tasa de informalidad trepó al 44,2%. En tanto, datos de la Secretaría de Trabajo contabilizan una pérdida superior a los 235.000 empleos registrados.
El impacto en los ingresos según el nuevo destino laboral
El estudio analiza la trayectoria de los asalariados privados formales que perdieron sus puestos de trabajo y debieron reinsertarse en el mercado laboral:
Cuentapropismo: El 27% de los desocupados formales pasó a trabajar por cuenta propia. Este grupo fue el más golpeado, sufriendo una caída real de sus ingresos del 28%.
Sector informal (no registrado): El 47% consiguió un puesto asalariado no registrado, registrando una pérdida promedio de poder adquisitivo del 14%.
Sector público: El 26% logró ingresar a dependencias estatales, con una contracción salarial real del 5%.
Nuevo empleo privado registrado: Solo quienes lograron reinsertarse dentro del sector privado formal consiguieron sostener e incluso mejorar ligeramente sus ingresos reales (+2%).
El debate sobre la reforma y la rotación laboral
Desde la consultora advierten que, en un contexto de caída en las ventas y capacidad ociosa en la industria, las flexibilizaciones impulsadas por la reforma laboral actúan acelerando los despidos y reduciendo la antigüedad promedio en las empresas.
Este escenario incrementa la rotación de personal y retroalimenta la migración forzada de trabajadores formales hacia la informalidad y el autoempleo de bajos ingresos.
Fuente: Diario Ámbito Financiero


