Familia: entre el cansancio y la culpa, especialistas explican por qué cuesta ponerles límites a los hijos

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El ritmo de vida actual, la sobreexigencia laboral y la búsqueda de productividad constante están generando altos niveles de agotamiento en madres y padres.

Según especialistas en crianza y psicología, este fenómeno incide directamente en el debilitamiento de la autoridad dentro del hogar y genera dificultades para marcar límites claros a los niños.

Especialistas advierten que confundir la crianza respetuosa con la ausencia de pautas o ceder ante el berrinche por cansancio termina dejando a los chicos sin una referencia clara que les otorgue seguridad y contención emocional.

El impacto de la sobreexigencia y el mito de la perfección

La presión por ser «padres presentes» en todo momento, combinada con la sobreinformación en redes sociales, suele derivar en frustración y culpa cuando no se alcanzan las expectativas:

Evitar el conflicto por agotamiento: Ante jornadas desgastantes, muchos adultos eligen ceder antes que acompañar el proceso de frustración de un «no», buscando un alivio inmediato que complica la convivencia a largo plazo.

La confusión sobre la autoridad: Validar las emociones de los chicos no significa otorgarles la última palabra. La falta de un liderazgo adulto claro genera desorientación en los menores.

Diferencia entre criar y educar: Mientras la crianza se enfoca en la contención y el afecto inmediato, la educación introduce al niño en las reglas de la vida en comunidad y la tolerancia a la frustración.

Pequeños cambios para recuperar la armonía familiar

Para salir del círculo de la culpa y el cansancio, las profesionales sugieren alejarse de las fórmulas mágicas de internet y retomar hábitos cotidianos simples pero significativos:

Pautas no negociables: Distinguir entre aspectos flexibles (gustos o juegos) y cuestiones ineludibles como la seguridad, el descanso, la salud y el respeto hacia los demás.

Momentos de conexión real: Compartir la mesa diaria sin pantallas, escucharse activamente y comunicarse sin gritos.

Apoyo en la comunidad: Apoyarse en la «tribu» amplia —escuela, docentes y lazos familiares o comunitarios— para compartir la responsabilidad de la crianza y la enseñanza de valores.

Fuente: TN

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