La visualización permite observar el geoide terrestre, una representación del planeta basada en las variaciones del campo gravitatorio y construida con datos recolectados durante 15 años por satélites.
La NASA difundió una nueva visualización tridimensional que muestra la verdadera forma de la Tierra y permite observar con un nivel de detalle sin precedentes las irregularidades que genera el campo gravitatorio del planeta.
El modelo representa el denominado geoide, una superficie teórica que refleja cómo sería la Tierra si los océanos estuvieran completamente en reposo y respondieran únicamente a la fuerza de gravedad, sin la influencia de mareas, corrientes o vientos.
Cómo fue elaborado el modelo
La reconstrucción fue realizada a partir de más de mil millones de observaciones recopiladas durante 15 años por 19 satélites, entre ellos las misiones GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment) de la NASA y GOCE (Gravity Field and Steady-State Ocean Circulation Explorer) de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Gracias a esa información, los científicos pudieron elaborar un mapa detallado de las variaciones del campo gravitatorio terrestre.
Qué muestra la imagen de la Tierra
A diferencia de un mapa convencional, la imagen presenta elevaciones y depresiones que no corresponden a montañas, océanos o accidentes geográficos visibles, sino a diferencias en la intensidad de la gravedad.
Estas variaciones son consecuencia de la distribución desigual de la masa en el interior del planeta. En las zonas donde existe una mayor concentración de masa, la gravedad es más intensa, mientras que disminuye en regiones con menor densidad.
Según los datos difundidos, el geoide presenta diferencias que van desde 85 metros por encima del nivel medio en sectores como Islandia hasta 106 metros por debajo en el sur de la India.
La NASA aclaró que estas deformaciones fueron exageradas unas 10.000 veces para facilitar su observación, ya que en condiciones reales resultarían prácticamente imperceptibles.
Para qué sirve esta visualización
El modelo tiene múltiples aplicaciones científicas y permite mejorar el estudio de diversos procesos naturales.
Entre sus principales usos se encuentran el monitoreo del nivel del mar, el análisis de las corrientes oceánicas, el seguimiento del derretimiento de glaciares, la evaluación de la distribución del agua sobre los continentes y el estudio de la estructura interna de la Tierra.
Además, esta representación facilita la detección de cambios en el campo gravitatorio que podrían pasar desapercibidos mediante otros métodos de observación, aportando información clave para investigaciones vinculadas al clima, la geología y la dinámica del planeta.
Fuente: Agencia Noticias Argentinas


