Un flamante estudio demográfico y social de largo alcance reveló que la República Argentina atraviesa un profundo cambio cultural en el que formar una familia tradicional y tener hijos dejó de posicionarse como una etapa indispensable o natural del proyecto de vida adulta.
De acuerdo con los indicadores históricos relevados durante los últimos 25 años por el Observatorio del Desarrollo Humano de la Universidad Austral, apenas el 46% de los ciudadanos considera actualmente que la mapaternidad es muy importante para alcanzar una vida plena, registrando un desplome drástico frente al 77% de aceptación positiva que esa misma pregunta cosechaba hace tan solo una década en el país.
La investigación sociológica detalló que la modificación de este paradigma de realización personal se manifiesta de forma mucho más acentuada entre las generaciones más jóvenes, detectándose que apenas el 34% de los jóvenes de entre 18 y 34 años de edad ubica la decisión de convertirse en padres dentro de sus prioridades centrales de cara al futuro.
Los especialistas explicaron que no se trata de una fluctuación económica coyuntural, sino de una tendencia sostenida que transformó el significado de la parentalidad, la cual dejó de percibirse como un paso social esperado para transformarse en una elección individual que compite directamente con el desarrollo profesional, la autonomía y la movilidad.
Al indagar sobre los motivos profundos de quienes deciden descartar la llegada de descendientes, el 57% de los encuestados afirmó de manera tajante que la maternidad o paternidad simplemente no forma parte de sus planes de vida actuales, sorprendiendo a los propios investigadores.
En segundo orden de relevancia se ubicó la ausencia de una pareja estable con el 38,2%, seguido de cerca por el deseo de priorizar experiencias personales como viajar con el 32,6%, y por la decisión de concentrar todos los esfuerzos individuales en culminar los estudios de grado o potenciar la carrera laboral con un 30,3%.
Asimismo, el informe sumó un dato inédito al reflejar que el 22,5% de las personas fundamenta su postura en base a la fuerte incertidumbre que genera el contexto mundial contemporáneo, incorporando variables globales como la crisis ecológica del cambio climático, la inestabilidad política local y los conflictos bélicos internacionales al cálculo íntimo del futuro.
Esta alarmante retracción de la natalidad ya impactó de lleno en las estadísticas demográficas oficiales del país, registrándose un derrumbe histórico en la última década al pasar de 777.000 nacimientos anuales a tan solo 413.000, lo que posiciona a la Argentina en el lote de naciones con fecundidad ultrabaja.
Finalmente, las autoras del reporte académico advirtieron que las consecuencias de este marcado desplome en la tasa de nacimientos excederán por completo el plano de las decisiones privadas para terminar moldeando la estructura macroeconómica y previsional argentina durante la segunda mitad del siglo XXI.
El envejecimiento demográfico y la falta de relevo generacional generarán en el mediano plazo escuelas con matrículas reducidas, reconfiguraciones en los efectores de salud materno-infantil, un mercado laboral con escasez de población joven activa y una presión financiera de difícil sostenibilidad sobre los sistemas de jubilaciones.
Fuente: Diario Perfil


