Crisis en Olavarría: Cerro Negro paralizó su planta de ladrillos y el Soeco advierte que es la peor recesión de la historia

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El impacto de la recesión económica y el freno total en el sector de la construcción continúan golpeando con dureza a las principales industrias del partido de Olavarría. La firma fabril Cerro Negro resolvió paralizar por completo las operaciones de su planta de ladrillos, una medida extrema que se fundamenta en la combinación del sobrestock de materiales por la caída de ventas y la reciente falta de suministro de gas industrial.

La novedad fue confirmada de manera oficial por Gustavo Bustamante, secretario general del Sindicato de Obreros Ceramistas de Olavarría (Soeco), en declaraciones al medio local Verte TV.

El dirigente gremial explicó que la suspensión de las actividades ya se venía evaluando internamente debido al desplome sostenido en los despachos de materiales, pero la contingencia energética aceleró los plazos de la parada.

Durante el período que se extienda la inactividad en las líneas de producción, los operarios afectados deberán gozar de los períodos de vacaciones que tenían atrasados. En tanto, otro porcentaje del personal técnico será reubicado de forma transitoria en sectores operativos que siguen activos, como la planta de pisos, percibiendo el 80% de sus salarios de bolsillo netos.

A pesar del complejo panorama fabril, la conducción del Soeco llevó un mensaje de tranquilidad y aseguró que no corre riesgo la estabilidad laboral en lo inmediato. Existe un compromiso formal por parte del holding empresarial de no instrumentar despidos en el corto plazo, aunque el gremio advirtió que el futuro de las fuentes de trabajo dependerá de un cambio de rumbo económico.

La radiografía interna del grupo industrial refleja la gravedad de la crisis estructural del sector a nivel país, tanto en la obra pública como en la privada. De las cuatro plantas de producción que posee el holding empresario en la región, tres de ellas se encuentran actualmente paralizadas por completo como consecuencia directa de la contracción del mercado interno.

Bustamante trazó un crudo diagnóstico sobre el poder adquisitivo local, señalando que los trabajadores ceramistas perdieron entre el 30% y el 35% de sus ingresos reales durante los últimos tres años. A este retroceso salarial se suma ahora el recorte temporal en los haberes de la suspensión, configurando un escenario de fuerte asfixia financiera para las familias obreras.

El titular del Soeco no dudó en catalogar el presente como la peor crisis histórica que le toca atravesar al sector cerámico y ligó el desplome del consumo a la licuación general de los sueldos a nivel nacional. Finalmente, el dirigente apuntó de forma crítica contra los alcances de la reforma laboral, afirmando que la normativa representa un golpe terminal para los derechos de los trabajadores.

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